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Zona de confort

Uno de mis momentos favoritos de la semana es el desayuno del domingo. Me permito prolongar el momento y tomarme mi segunda taza de café mientras disfruto de la lectura, porque la hora de empezar y de acabar no importa. Este ritual semanal es uno de esos pequeños grandes placeres de la vida, cuyo valor es incalculable, y que son para mí el ejemplo perfecto del lujo.

Hace ya un tiempo, por allá en 2016, que hygge, la tendencia de estilo de vida danesa, se puso de moda y se extendió. La razón de esta popularidad me parece clara: en un mundo dominado por el estrés, hygge representa el retorno a algo más simple, más auténticamente satisfactorio y gratificante. Según los estudios del United Nations World Happiness Report, Dinamarca es el país más feliz del mundo. Este dato me despierta inevitablemente la curiosidad por saber un poco más sobre su filosofía de vida.

La Dinamarca moderna nació con el redimensionamiento del vasto imperio danés, cuando este se vio forzado a ceder gran parte de su territorio. Lo que podría haber sido interpretado como pérdida, fue transformado por la población danesa en un estilo de vida que comprende la importancia de cultivar el espacio interior, en el sentido más amplio. La búsqueda del bienestar, de la serenidad, del sentido de pertenencia, del apoyo a lo simple y de la importancia de compartir, actitudes cruciales para nuestra salud tanto física como emocional.

Resumiendo, se trata de disfrutar del placer de lo sencillo y de lo que significa ser humano. Se trata de SER, no tanto de tener, porque lo sustancial es la mentalidad que hay detrás de un estilo de vida. Una se da cuenta de que, en mayor o menor medida, algunos siempre hemos valorado lo hygge, practicándolo sin haberle dado nombre.

Estos son momentos de estar más en casa. Es así. Si lo hemos elegido o no, tiene la relevancia que queramos concederle. Enfoquémonos, con intención, en el lado más positivo de la situación, reconectando con lo que realmente necesitamos. Aprovechemos la circunstancia para poner en práctica algunas de las sugerencias inspiradas en estilo de vida del país más feliz del mundo. Añado mis propios matices para convertir lo ordinario, o aquello que podrían parecer trivialidades, en algo especial, para infundir espíritu, tomarme el tiempo y conseguir que la vida cotidiana sea extraordinaria, contribuyendo así a una sensación de satisfacción a largo plazo.

Abraza…

… actitudes fundamentales que reflejan equilibrio, moderación, curiosidad, armonía, intimidad, conexión.

Conecta…

… con la naturaleza siempre que te sea posible, escucha la naturaleza, huele el bosque o el mar conéctate con la conciencia de que la vida fluye a tu alrededor.

Crea…

… un ambiente cálido y acogedor en casa, donde los objetos que decides poseer adquieren un valor emocional porque están vinculados a una experiencia agradable. Enciende velas, vístete con ropa cómoda y bonita, reserva tiempo parar acurrúcate con una manta y un libro en el sofá

Cultiva…

… la calma y encuentra la paz, la certeza y la estabilidad en tu interior.

… la conciencia de que tienes un enorme poder y responsabilidad sobre tu propia felicidad

… un estable y profundo sentido de la realización

… la calidad en las diferentes áreas de tu vida: en tus relaciones la gente con la que compartes tu tiempo, lo que comes y, por favor, lo que dejas que entre en tu mente.

Disfruta…

… de las cosas buenas de la vida, de la buena gente, del olor del pastel en el horno, del sonido de la lluvia o de la luz del sol.

… de esa sensación de estar protegida y segura en el refugio de tu hogar.

Libérate…

… de la mentalidad de competir y compararte con los demás. Enfócate en contribuir y aportar.

… de buscar la aprobación externa. Atrévete a vivir según tus propios valores y se consecuente con ellos.

Practica…

… la gratitud.

… acciones diarias impregnadas de un sentimiento de plenitud

… el tan oído “mindfulness”. Presencia. Trae tu mente al aquí y al ahora. Toma conciencia del placer del agua caliente de la ducha, de la compañía que tienes a tu lado, del sol, de lo que estás comiendo, de tu propia serenidad… La lista sería larguísima. En definitiva, del enorme lujo de estar viva.

Redescubre…

… un viejo hobbie, fotos antiguas, el placer de escuchar música sin hacer nada más

…  la lectura. Aprovecha para leer todos esos libros que tienes ahí para “cuando tengas tiempo”. Apaga pantallas, desconecta el móvil, sumérgete en el libro y olvídate del tiempo

Hay muchos libros en el mercado sobre lo que implica este estilo de vida, te dejo aquí tres de ellos por si te interesa descubrir más sobre el tema. Sólo con mirar la portada ya me siento hygge.

Hugge: el secreto danés de la felicidad de Maya Thoresen

Hygge: La felicidad de las pequeñas cosas de Meik Wiking

The book of Hygge: the Danish art of living well de Louisa Thomsen.

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