En el artículo de la semana pasada, Septiembre, te hablé de nuevos comienzos, de planes, de intenciones, de hacer que las cosas sucedan. Y una buena manera de hacer que las cosas sucedan, así como un buen propósito para esta temporada, puede ser revisar tu labor como directora y protagonista de tu propia historia.
Aquí te dejo algunas sugerencias.
Suelta el pasado. Haz las paces con el concepto de que el pasado ya ha pasado, perdona(te) lo que (te) tengas que perdonar y avanza. Si no hubieras vivido todo aquello no serias quien eres hoy, no tendrías la sabiduría que tienes y que puede ayudarte a tomar mejores decisiones hoy. Enfócate en el poder del presente para escribir el futuro que deseas. Y recuerda: hoy es el pasado de mañana.
Deja de compararte. Compararnos con otros es algo que hacemos a menudo, a veces inconscientemente. Comparar tu vida con la de otros en las redes sociales puede ser incluso más contraproducente. En las redes sociales la gente muestra sólo sus grandes momentos, sus aventuras, sus logros, las cosas divertidas. Y aunque es algo que todos sabemos, es fácil desarrollar cierto sentimiento de inferioridad respecto a esas vidas tan aparentemente fabulosas. Cuanto más entras en ese juego, más personaje mediocre te sientes. No desperdicies tu precioso tiempo comparándote con los demás, inviértelo en otra cosa.
Ten claro el guion. Ten claro lo que quieres hacer, a donde quieres ir, quien quieres ser. Tómate tu tiempo para contestar esas preguntas y escribe lo que va a pasar en tu siguiente capítulo. Dicho esto, se flexible. Pasan cosas inesperadas, es parte de la vida. Sin embargo, aunque esas cosas escapen a tu control, si puedes controlar cómo respondes ante ellas. Ten claro también que tienes absoluto derecho a cambiar de opinión, a modificar el guion y a decidir qué sucede a continuación. ¡Se trata tu historia!
Dos observaciones respecto a “los demás”. La primera: deja de preocuparte por lo que piensan los demás, ni siquiera lo sabes. Dirige los focos hacia ti. Enfócate en lo que deseas crear. Tú sabes para qué estás haciendo lo que estás haciendo, porque tú conoces el guion.
La segunda: cultiva esas relaciones que lo merecen. Todo protagonista tiene a ese alguien con quien compartir amor, apoyo, consejo y unas buenas risas.
Luces, cámara… ¡y acción consciente! Hoy, ahora. No podemos sentarnos a esperar que “tal vez, algún día…”, porque la vida va pasando y además, esa no es la energía de una protagonista. La vida es demasiado corta para esperar a mañana una vez más. Haz lo que puedas hoy, aunque se trate de algo muy simple, para acercarte a ese “tú” que protagoniza tu historia.
Cuida el attrezzo. En toda historia hay altibajos, cierto. Sin embargo, priorizar tu felicidad es una decisión. Puedes contribuir a ella con esas pequeñas cosas que son enormemente importantes: abraza a tu pareja, a tus hijos, llama a un amigo, haz de tu pausa para el café un momento de presencia, reconexión y gratitud, siente el sol en tu piel, vístete, maquíllate, perfúmate… Tú decides cuantos de esos momentos tiene tu día a día. Asegúrate de regalarte muchos.
Cada ser humano se cuenta una historia. Cuando nos la creemos de verdad, nuestra mente empieza a encontrar maneras de hacerla realidad.
¿Qué retoques vas a hacer en el guion para que tu historia sea aún más maravillosa?




