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Puesta a punto para el otoño

En septiembre, las tardes se van acortando, la vegetación empieza a estar menos exuberante, las mañanas y las noches son más frescas, e incluso el sol de mediodía, aunque intenso aún, tiene ya ese aire otoñal. El final del verano es también un nuevo comienzo, cuando el ocioso verano da paso a proyectos que empiezan.

Hace unos 15 años, estando en casa con una gripe de esas que te dejan KO, llegó a mí conocimiento el Ayurveda. Me llamó la atención su significado. Ayurveda significa “ciencia de la vida”. La metodología ayurvédica busca el equilibrio cuerpo-mente, abordando la salud de una manera personalizada, para que cada uno pueda elegir su dieta, ejercicio y otros aspectos de su estilo de vida según su “dosha”.

El ayurveda aboga por prácticas orientadas a expandir la conciencia y a cultivar el equilibrio natural. Los sabios de la India desarrollaron este sistema miles de años antes de que la medicina moderna contara con evidencias científicas de la conexión entre la mente y el cuerpo.

Algo que me encanta del Ayurveda es el concepto de vivir en armonía con la naturaleza. Somos parte de ella y a veces nos olvidamos del todo. La naturaleza es holística y funciona sin esfuerzo. Igual que la naturaleza cambia con las estaciones, tu cuerpo también tiene necesidades distintas según la época del año y atenderlas te ayuda a fluir en armonía y a estar en equilibrio.

Comienza el otoño y adaptar nuestro estilo de vida a los cambios de la naturaleza es importante para contribuir a nuestra salud. El otoño es una estación seca, cambiante, dispersa. Según el Ayurveda lo opuesto equilibra. Así, en la temporada otoño-invierno nos llenaremos de bienestar si buscamos el calor, la nutrición profunda, el orden, la estabilidad, la conexión a tierra.

En otoño, la bajada de las temperaturas provoca la constricción de nuestros vasos sanguíneos y nuestra piel empieza a perder el lustre y vitalidad. Igual que los árboles dirigen su sabia hacia las raíces, nuestro cuerpo se protege reduciendo el flujo sanguíneo hacia la piel y las extremidades y dirigiéndolo hacia el interior para empezar a acumular calor para el invierno. El otoño es una llamada hacia adentro en todos los sentidos. Atiende a esa llamada de recogimiento.

Pequeños consejos para una buena temporada:

Abrígate. Si eres de los que siempre tiene los pies fríos en invierno, un jersey que abrigue bien la zona central de tu cuerpo y mantenga el calor interno puede ser mejor solución que un par de calcetines extra. Pruébalo este invierno.

Mímate. Un automasaje con aceite antes de entrar en la ducha te ayudará a mantener una buena circulación, a prevenir la deshidratación de tu piel en los meses más fríos y a mantener alejados los dolores articulares. El ayurveda recomienda el aceite de sésamo para este propósito.

Nútrete. Menos sangre dirigida hacia la piel hace que el estómago tenga acceso a más. Nuestro apetito aumenta y la digestión mejora, justo a tiempo para prepararnos para el invierno. El ayurveda recomienda incluir en nuestra dieta de otoño los alimentos nutritivos que la estación ofrece: boniatos, calabazas, manzanas, naranjas, limones…

Opta por sopas, estofados, compotas e infusiones, como el té de jengibre. Consume los vegetales cocidos en vez de crudos, evita los alimentos procesados y los líquidos fríos.

Añadir cúrcuma a algunas comidas también te ayudará a mantener la fuerza de tu circulación y además tiene propiedades antiinflamatorias. Añade grasas saludables a tu dieta de otoño.

Una ayuda extra. Prueba tomar suplementos como la Ashwagandha ,una de las hierbas más versátiles de la medicina ayurvédica especialmente conocida por sus beneficios antioxidantes y de ayuda al sistema inmunitario. La ashwagandha es una planta adaptógena, es decir, ayuda a nuestro organismo a gestionar situaciones de estrés y de cambio, ya sea a nivel externo o a nivel interno. Uno de estos factores internos, puede ser por ejemplo la ansiedad o el insomnio. Si estás tomando alguna medicación, consulta a tu médico antes de decidir probar la ashwaganda para evitar posibles incompatibilidades.

Organízate. Mantener una rutina, respetar unos horarios para las comidas, las horas de sueño y tomarte tiempo para recargar la energía, garantiza tu resiliencia a lo largo del invierno.

Relájate. El otoño es época de inspiración, de nuevas ideas, de vuelta a la actividad. Es importante que mantengas tu sistema nervioso estable. Esa es la herramienta base para garantizar un sistema inmunológico fuerte que te mantenga saludable. La relajación y los patrones de sueño deben ser más largos que durante la primavera y el verano. Encuentra tu manera de mantener el estrés a raya.

Disfruta. De los colores del otoño, de las castañas, las calabazas, de las manzanas con canela, de los jerséis de punto, de un té calentito, de una velada acurrucada en el sofá con un buen libro o una buena película, de dormir tapada y de poder dormirte abrazada y abrazando sin sudar a mares.

Por cierto, que la de hace 15 años fue mi última gripe. ¿Casualidad? ¡O no!

Feliz temporada.

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