Curioseando en una revista la moda para este otoño, me entretengo con “los mejores looks en zapatillas de las insiders mayores de 50 años”. Una cosa lleva a la otra y llego a la diseñadora belga Diane von Furstenberg, una de esas mujeres que han llegado lejos sin renunciar a su feminidad por ello.
La historia de la maleta llena de vestidos con la que Diane Von Furstenberg llegó a Nueva York en 1970, de la que luego saldrían sus icónicos “wrap dresses” y su meteórica fama, es bastante conocida.
A sus casi 74 años Diane sigue siendo una mujer comprometida. En su cuenta de Instagram hay imágenes a favor de la igualdad salarial, frases de empoderamiento y fotos de eventos en los que participa, así como los foros de la ONG Women in Charge. Su mayor contribución es la fundación que lleva su nombre y que cada año premia a un grupo de mujeres extraordinarias que ayudan a transformar la vida de otras mujeres.
Esta es una declaración suya: “de joven, no tenía una vocación clara, pero sí sabía el tipo de mujer que quería ser”.
Aunque la frase simple puede parecer simple, lo de convertirte en el tipo de mujer que querías ser no es una proeza tan sencilla.
¿Qué distancia hay entre la mujer que somos y la que queríamos ser?
Yo creo que tenemos que contestarnos de manera muy clara, y no renunciar a esa máxima expresión, que es la que debe guiar las decisiones que tomamos en nuestra vida.
Recurriendo a la ciencia, existen innumerables inventos y descubrimientos que nos recuerdan que si puedes soñarlo puedes crearlo. Si la necesidad desarrolla el ingenio ¿qué necesitas para convertirte en la mujer que quieres ser?
Ya que Diane von Furstenberg me sirve hoy de inspiración, se me ocurren unos cuantos básicos, los “must” en el fondo de armario para ese propósito:
1 Trata a tu cuerpo como un templo, no por una cuestión de estética (aunque es un efecto secundario bien recibido), sino por salud, para poder vivir plenamente y disfrutar durante mucho tiempo.
2 Si observas que estás con demasiada frecuencia a la defensiva, molesta, crispada, te invade el cinismo o cualquier estado de los que calificaríamos como no deseables, tal vez valga la pena llegar hasta la raíz de esos sentimientos para poder pasar página.
3 Se tu mejor amiga. La relación más importante que tendrás jamás es la que tienes contigo. Se tu amiga más incondicional, compréndete, acepta tus menos y potencia tus más. Es im-po-si-ble que te amen y te respeten si tú no te amas y te respetas, pero de verdad y profundamente.
4 Di no. Cuando sabes de lo que eres capaz y tienes claro qué cosas suman y ensalzan tu vida, decir “no” resulta más fácil. Y es uno de los pilares de amarse a una misma. Concédete el regalo que supone la libertad de crear una vida en la que te realmente te respetas y cuidas de ti.
5 Di sí. A lo grande. Siéntete cómoda con la incomodidad de correr los riesgos que te lleven hacia tu sueño y trabaja duro en esa dirección. Escucha tu voz y asegúrate de hablar alto y claro.
La mujer que quieres ser ha estado siempre contigo, esperando a que reúnas el valor de abrazarla y permitirle revelarse al mundo totalmente.



