Estos días me preguntan con frecuencia «¿A dónde vas este verano?». Procurando mantener una conversación “normal”, oigo que mis labios pronuncian el nombre de mi próximo destino geográfico. Mientras, siento lo poco que en realidad me importa si voy o no voy, ni a donde voy.
Entiéndeme, no es que no me ilusione. Como pongo empeño en disfrutar todo lo que decido hacer, es mi intención para estas vacaciones disfrutar conociendo lugares y compartiendo experiencias con aquellos que quiero, sin que el reloj me marque la pauta. Sin embargo, lo que me importa de verdad es no alejarme de mí. No me gusta estar allí.
Mi respuesta resuena clara en mi interior: en el destino de mi GPS siempre rumbo a mí.
Muchos me cuentan que quieren desconectar. Mi anhelo es mantenerme conectada. En vacaciones y siempre. Si tú también estás en ello, lo sabes: eso de mantenerse presente es el músculo que hay que entrenar con más empeño, si no, la flacidez se instala con una rapidez sincronizada con nuestra sociedad microondas.
Sé que en el exceso me pierdo. En lo simple, sin embargo, me encuentro.
Da igual a dónde vaya, lo que tengo claro es cuales son mis intenciones para este verano, allí donde esté.
1 Centrarme en conectar con los regalos que me ofrecen mis sentidos: tocar, oler, apreciar sabores, texturas y sonidos. Admirar los amaneceres, beber con especial calma ese café de la mañana que me conecta a un nuevo día, andar descalza, disfrutar de mis lecturas, de las siestas, de los paseos sin prisa y de esas largas cenas de verano, ver más atardeceres que Netflix, contemplar las estrellas.
2 Fluir con el ritmo de las cosas sin anticiparme. Entender el mensaje de las tormentas de verano. Las cosas no son previsibles, se acaban pronto y aunque no puedes evitar la lluvia tal vez puedas decidir interpretar tu «Cantando bajo la lluvia» particular. Fluir no es engañarte y fingir que no pasa nada. Fluir es observar hacia donde se están moviendo las cosas, hacer lo que sientas que debes hacer para no perderte, pero sin resistirte a lo que ya es y actuar para encauzar el río.
3 Dedicarme al autocuidado con especial mimo. Desde darme un masaje con calma y crema hasta decir ‘no’ a lo que no me apetece. Tener claro lo que me nutre, lo que no, y actuar en consecuencia.
4 Disfrutar y celebrar lo que la luz, la calidez y el calor representan: lo que me gusta, lo que para mí es puro disfrute. Invitar a mi gente, conectar con esas personas que me dan calidez.
5 Crear espacio y escribir en mi diario para mantener alejada esa distorsión cognitiva que a veces se cuela y pretende hacerme ver pequeña y oscura. Poner luz al reconocer lo que está yendo bien en mi vida, celebrar mis logros y mis pequeñas victorias.
Porque eso es el verano: el sol, la calidez, la luz, lo que brilla.
Estés donde estés, vayas donde vayas, te deseo unas vacaciones llenas de presencia, (re)conexión y claridad. Espero que nuestros caminos vuelvan a cruzarse pronto.
Gracias por compartir tus bonitas reflexiones, que necesario disfrutar siempre de esos pequeños momentos a diario y en vacaciones quitarse el reloj que gozada!
Felices vacaciones preciosa. Un abrazo muy fuerte😘😘
Gracias Alicia. Un abrazo enorme también para tí 💕
Re conectarse para volver a nuestra esencia. Gracias Mar