Que la vida es sueño ya lo oí en la escuela, cuando leimos a Calderón de la Barca en clase de literatura. Pero en aquel momento, ni siquiera intuí el enorme poder del concepto que se cruzaba en mi camino: la libertad del ser humano para configurar su vida. Y es que todo en la vida es una interpretación mental, una invención. Por eso, una mirada nueva abre la posibilidad de todas las posibilidades.
Esta es la idea fundamental de un libro que se publicó originalmente en 2000: The Art of Possibility: Transforming Professional and Personal Life. Después de leer la sinopsis, lo incluí en mi lista de deseos de inmediato.
Sintonizando los conocimientos de psicología de vanguardia de ella y las experiencias como director de la Orquesta Filarmónica de Boston de él, Rosamund Stone Zander y Benjamin Zander ofrecen “prácticas engañosamente simples que se basan en dos premisas: que la vida está compuesta como una historia (todo es una invención) y que, con nuevas definiciones, es posible mucho más de lo que la gente normalmente piensa”.
Cada capítulo del libro presenta una faceta diferente de este enfoque y describe una nueva práctica para dar vida a la posibilidad. Se nos ofrece el retrato de un mundo donde se resuelve un conflicto intrínseco a nuestra realidad cotidiana: el conflicto entre el individuo y el colectivo. En esta visión, la expresión única de un individuo juega un papel integral y constructivo a la hora de establecer la dirección del grupo, de hecho, de toda la humanidad.
Si tu perspectiva conforma tu realidad, para reconstruir la manera en que percibes el mundo, primero debes estar dispuesto a cuestionar tus propias asunciones y creencias. El libro propone doce prácticas para aportar creatividad y un sentido de posibilidad a tu vida.
1 Date cuenta de que todo es una invención. Todo lo que sabes del mundo ha pasado por el filtro de tus propias historia mentales. Recoges información con tus cinco sentidos, tu cerebro la interpreta y tu tienes una experiencia. En el momento en que eres consciente de algo, tu cerebro ya ha realizado un complejo proceso de selección de la información, conexión de señales y creación de tu historia particular. Nuestra percepción es limitada, pero podemos romper los límites nuestro propio marco de interpretación para ver nuevas posibilidades. “Think out of the box”!
2 Avanza de la escasez a la abundancia. Vivimos en un mundo de medidas, donde evaluamos todo según objetivos, standards y comparaciones. Toda lucha humana – incluyendo miedos, dudas y decepciones – se construye entorno a una asunción de fondo: que debemos luchar por sobrevivir en un mundo de escasez y peligros. Esta práctica consiste en avanzar hacia una mentalidad de abundancia, accediendo a un infinito universo de posibilidades.
3 Da una A, es decir, pon un excelente. Tendemos a puntuar y puntuarnos (literal o inconscientemente) a la hora de definir las nuestras propias posibilidades y potencial, así como los ajenos. Dar una A, partir de un excelente, así, de entrada, abre un nuevo mundo de posibilidades para ti y para los demás, porque permite acceder a lo que con otra perspectiva no hubiera sido posible.
4 Contribuye. La mayoría de nosotros juzgamos y calificamos todo lo que hacemos como “éxito” o “fracaso”. Esta práctica propone transformar tus luchas en experiencias gratificantes, enfocándote en lo que aportas al mundo, en tu contribución individual a la hora de crear el mundo que entre todos creamos, en tu responsabilidad en el mundo que quieres.
5 Lidera, sea cual sea tu posición. Una persona que se siente superior y cree que sus standards son los mejores, corre el riesgo de ignorar los puntos de vista de aquellos en los que necesita confiar, para lograr aquello que quiere lograr. Observa como surgen posibilidades nuevas al considerar la idea anterior, tanto en casa, como en el trabajo, en tu relación con los demás.
6 No te tomes tan en serio. Tendemos a ver amenazas externas, cuando en realidad se trata de nuestros propios miedos, interpretaciones y posturas, que se interponen en nuestro camino a la hora de vivir experiencias gratificantes y satisfactorias. Relajarse, aprender a reírse de uno mismo y de las situaciones, es parte de esa magia que consigue hacer desaparecer lo que llamamos “problemas”.
7 Mira las cosas como son. Mantén la presencia en lo que está sucediendo, para poder separar lo que realmente son hechos de tus sentimientos y asunciones. Esta presencia facilita una visión clara, que te permite responder de manera más adecuada ante cualquier circunstancia.
8 Fluye con pasión. Cuando vemos a los objetos y personas de nuestro alrededor como entidades separadas de nosotros mismos, creamos barreras artificiales que en realidad no existen. Exterioriza esa energía creativa que está esperando que le permitas expresarse a través de ti.
9 Enciende la chispa. No es cierto que sólo podamos persuadir a los demás a través la manipulación, o de alguna forma de intercambio de intereses. Podemos incentivar al otro de manera genuina, estimulando su imaginación y apelando a su pasión como fuente de motivación.
10 Sé el tablero de ajedrez. Cambia de perspectiva, para poder observar tu propio rol en una situación concreta. Deja de intentar controlar todas las piezas del ajedrez y los movimientos. Sé el tablero donde ocurren todos los posibles movimientos, para poder ver las cosas con más objetividad y actuar con sabiduría.
11 Crea marcos de posibilidad. Rompe con las espirales descendentes, genera opciones reestructurando el significado, desarrollando visiones y creando contextos que contemplen y fomenten las posibilidades.
12 Pon el punto de mira en “nosotros”. Normalmente pensamos en “nosotros” como en “tu + yo”. Vemos las partes como entidades separadas, con diferencias irreconciliables. La práctica del “nosotros” consiste en identificar lo que conecta a las personas, en prestar atención a lo que surge de esta búsqueda, en encontrar el punto de unión en lo que “nosotros” queremos, en lo que es lo mejor para “nosotros”.
En el prólogo del libro, Benjamin Zander recoge una pequeña anécdota, algo que le sucedió en el lugar donde suele desayunar cuando está en Londres para dirigir la Philharmonia Orchestra. El autor coincide en ese lugar con una niña y comparte una breve conversación:
– Buenos días. ¿Cómo estás hoy? – le pregunté.
Con una chispa en la mirada, ella contestó:
– ¡Perfecta!
Más tarde, cuando se marchaba con sus padres, alcé la voz y le dije tono juguetón:
-¡Que tengas un día perfecto!
– Lo haré – respondió la niña, como si fuera la opción más sencilla y obvia del mundo.
Y así, ella navegó hacia un universo de posibilidades.