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(Des)conectar

"My goal is to live a life I don't need a vacation from" Rob Hill Sr

Agosto es, al menos para la mayoría, sinónimo de vacaciones. Vacaciones que solemos anhelar porque nos ofrecen la posibilidad de invertir nuestro tiempo en lo que nos plazca.

Cada verano hay muchas cosas de las que queremos desconectar y este año se añade todo lo que tenga que ver con la pandemia. Alejados de las inercias que habitualmente modulan nuestros días, el ritmo relajado de las vacaciones nos pone fácil tomar perspectiva, detenernos a hacer cierto balance, conectar con nosotros mismos y plantearnos de qué necesitamos desconectar.

¿Te imaginas una vida de la que no necesitases vacaciones?

Puede que ya vivas así. Enhorabuena entonces, de corazón. Eso es el éxito.

Puede que inmediatamente pienses que para eso tendría que tocarte la lotería y así poder vivir ocioso el resto de tus días. El problema es que ganar la lotería, no es una decisión, no depende de ti y puedes hacer poco más que seguir imaginando. Y comprar lotería, claro.

“Vacaciones” es una manera de sentirse. Párate un momento a darte cuenta de ello. Lo que tanto anhelamos es sentirnos libres de estrés, de preocupaciones, adoptar un modo slow, poder disfrutar y hacer lo que queremos hacer. ¿Qué puedes poner de tu parte para garantizarte este estado más allá del mes de agosto?

Tal vez llegues a la conclusión de que necesitas hacer grandes cambios en tu vida. Tal vez reúnas el valor para arriesgarte y atender, por fin, a lo que sabes que tu corazón reclama. Si es el caso, ánimo. Más arriesgado sería seguir sosteniendo una situación que tienes claro que no deseas y mayor sería el precio que acabarías pagando por ello.

O puede que pienses que desearías cambiar muchas cosas, pero encuentras mil razones por las que “no puedes”. Por supuesto, tienes la opción y el derecho a quedarte como estás. Sin embargo, si tomas esa decisión, (porque es una decisión), hazte el enorme favor de encontrar la manera de darle la vuelta a como vives tu circunstancia. Deja de enfocarte en lo que te falta, y dedícate de manera consciente a apreciar lo que tienes. Aprende a no estar en modo reactivo ante tu realidad, se proactivo, trabaja en la gestión tus emociones, aduéñate de ellas. Trabaja en ti. Emprende una transformación interior y sorpréndete con lo que sucede ahí a fuera.

Otra posibilidad es que hayas llegado hasta este punto de tu lectura y estés pensando que no tienes ganas de que nadie te amargue las vacaciones, que tu lo que quieres es divertirte y no pensar en nada. También es una opción, un derecho y una decisión. Pero septiembre acabará llegando, como cada año.

Podemos aspirar a mucho más que empezar la semana deseando que sea viernes, debemos aspirar a mucho más que a tachar días hasta las próximas vacaciones. En vacaciones se dice a menudo aquello de “esto es vida”. Pero resulta que vida es cada día y por eso es vital encontrar la manera de querer vivir todos los días, lunes incluidos, sin necesitar desesperadamente vacaciones de… nuestra vida.

En fin, que es agosto y tenemos vacaciones. Tenemos por delante un periodo para experimentar lo que nos hace sentir tan bien y plantearnos cómo podemos extenderlo a todo el año.

Conecta contigo, relájate y observa como ese estado te permite una perspectiva diferente y fluye. Báñate, toma el sol o la sombra, sucumbe a la siesta mientras lees novelas en la hamaca, come helado, cena bajo las estrellas, baila, ríete y disfruta. ¡Vive!

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