Repasando lecciones

A excepción de la propia historia de la Natividad, A Christmas Carol es probablemente la historia más conocida y versionada de la temporada navideña. Desde las películas originales en blanco y negro, pasando por los Teleñecos hasta las versiones más nuevas, la historia contada en la novela que escribió Charles Dickens lleva 178 años entreteniendo a varias generaciones en Navidad.

Traducida como «Cuento de Navidad», creo que debe su éxito a una trama simple, que la hace adecuada para un público muy variado. Sin embargo, por infantil que parezca, el enfoque que adopta es eficaz para retratar un significado subyacente muy profundo.

Como yo, probablemente conozcas la historia casi de memoria. Las partes que dan miedo, las partes divertidas y las partes tiernas.

Cuento de Navidad es la historia de Ebenezer Scrooge, un prestamista avaricioso, gruñón y egoísta, un cínico frugal que maltrata a su empleado Bob Cratchit y camina por las calles asoladas por la pobreza como si las personas que viven en ellas no existieran.

En Nochebuena, Scrooge, recibe la visita de tres espíritus que lo obligan a examinar sus costumbres egoístas.

El fantasma de las navidades pasadas lleva al protagonista a su infancia, ayudándole así a conectar con las emociones más auténticas que un ser humano puede tener.

El fantasma de las navidades presentes le muestra lo que está sucediendo, conectándole con la importancia del ahora.

El fantasma de las navidades futuras (¡que gran coach!) le lanza preguntas poderosas “¿Qué te gustaría que se escribiera en tu lápida? ¿Qué quieres lograr antes de morir?” encarándole así con los posibles los resultados de su actitud ante la vida y dando a entender que está destinado al infierno si continúa de esta manera.

La historia puede estar algo desactualizada en este sentido. Tal vez hoy nos suena mejor usar la palabra karma para referirnos a las consecuencias de nuestra manera de ser y de nuestros actos o bien hacer referencia a la Ley de Atracción. Religiosa o no, la idea sigue siendo la misma.

¿Cliché? Quizás. Pero los clichés lo son por una razón.

Cuento de Navidad habla de un problema permanente que la humanidad sigue afrontando hoy. Aunque muchas cosas han cambiado, la historia refleja actitudes que reconocemos a la perfección.

Cuento de Navidad es una historia de reflexión y renovación. Más allá de entretenernos, Dickens nos hace sentir incómodos, porque es al sentirmos incómodos cuando nos abrimos al cambio.

Esta obra clásica de literatura ofrece varias lecciones a repasar, comprender y valorar. Entre otras:

  • Que el aprendizaje comienza con la escucha. Cuando escuchamos, aprendemos. Cuando aprendemos, tenemos el potencial de crecer y cambiar.
  • Que el odio es como tragar veneno y esperar que sea otro quien muera. Debemos darnos cuenta de que cuando alimentamos el odio la víctima somos nosotros mismos.
  • Que todos llevamos cargas que nos afectan profundamente y que nos han convertido en quien somos. Nunca sabemos por lo que alguien ha pasado o por lo que está pasando, así que la compasión y el respeto son siempre importantes.
  • Que mostrar bondad y amor a alguien, sin importar cuánto te disguste o cuán desalmado pueda parecer, tiene la hermosa habilidad de cambiarle la vida. Como seres humanos, tenemos la increíble capacidad de usar nuestras palabras y acciones para influir en la vida de quienes nos rodean.
  • Que perdonar no es debilidad sino fortaleza
  • Que “hoy” es un regalo.

Con un final triunfante y conmovedor, Scrooge es capaz de vencer toda una vida de mezquindad para convertirse en un hombre nuevo con una perspectiva de la vida completamente renovada.

Cuento de Navidad es una celebración de la Navidad y de la alegría, una celebración del cambio y de la vida. El cambio de rumbo de Scrooge nos recuerda que siempre hay esperanza para el mundo, si estamos dispuestos a renovarnos.

Desde aquí, mi mensaje de esperanza para desearte unas fiestas llenas de amor, antes de regalarme una pausa para disfrutar de esta época con mucha presencia.

Arriba los corazones, feliz Navidad y mis mejores deseos para el próximo año… Nuevo.

Hasta muy pronto.

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