Empezando por la asociación con lo zen y con el sentido del orden que la cultura japonesa representa y pasando por Marie Kondo, pensar en ordenar es casi pensar en japonés. Y es que el ambiente en el que vivimos puede ser determinate cuando se trata de actitudes.
Crear una vida sencilla, tranquila, alejada del estrés y contribuir a un estado de paz a través del orden es lo que propone esta otra mujer, también japonesa, Hideko Yamashita con su método Dan-Sha-Ri.
DAN energía vital, no dejar entrar lo innecesario a nuestras vidas.
SHA eliminar lo que nos es inútil.
RI descubrir y detener el deseo de poseer cosas innecesarias, y, por tanto, trabajar el desapego.
El título del libro de Hideko Yamashita deja clara la idea: Ordena tu vida: quédate sólo con lo necesario y encuentra la felicidad.
Quedarse con lo esencial implica revisar no sólo nuestro armario o los objetos que poseemos, sino todas las áreas de nuestra vida, nuestro estilo de vida en general, incluidas nuestras relaciones y los pensamientos y sentimientos que cultivamos. Se trata de que el trabajo emocional logre reflejarse en nuestro entorno físico, de trabajar la felicidad desde el interior, buscando la felicidad de dentro hacia fuera y no al revés. Decidir de manera consciente qué conservamos y de qué nos deshacemos, valorando nuestra vida y liberándonos de apegos que son un lastre y nos impiden evolucionar.
5 IDEAS ESENCIALES
1 Evita tenerlo todo a tope. Emulando el saludable hábito de llenar tu estomago sólo hasta el 80% a la hora de comer, ocupa sólo el 80% de tu casa. De esta manera sabes lo que tienes y además te permite tener lo que tienes bien colocado y ordenado.
«Una casa llena de cosas es como un mar donde uno está a punto de ahogarse”
Los espacios libres, hacen que fluya el aire, la energía e invitan al movimiento. Por el contario, la acumulación de objetos puede llegar a ser insalubre para cuerpo y mente. Permite que el sol y el aire circulen en tus espacios.
2 Quédate sólo con lo que contribuye a tu felicidad. Lo cual no siempre resulta sencillo, e implica tener la valentía de deshacerte de lo que no te hace feliz y la capacidad de distinguir lo realmente importante de lo superfluo.
«No es el cariño lo que nos lleva a guardar tanto, es un apego mal entendido, casi obsesivo “.
Desecha, recicla y dona.
3 Dos movimientos. A la hora de guardar las cosas, busca la manera de acceder a los objetos en dos movimientos. Por ejemplo, abrir un armario o un cajón y poder coger lo que buscas fácilmente. Elimina cualquier estorbo para que esto sea posible.
4 Verticalidad. Para contribuir a la idea anterior, e igual que propone el método de Marie Kondo, almacena los objetos de manera vertical. Por ejemplo, en lugar de doblar la ropa de la manera habitual y apilarla, lo cual requiere levantar una pieza para acceder a la otra, prueba a doblarla y enrollarla. Colocar en vertical proporciona una sensación inmediata de limpieza y orden a nivel visual, y además te ayuda a seleccionar lo que necesitas, acceder a ello con facilidad y ser consciente de lo que tienes de un sólo vistazo.
5 Evita la acumulación. No apiles trastos, ropa, etc. Además de ser un estorbo, esto bloquea tu mente y la de los que comparten espacio contigo. Yamashita propone algo a priori tan simple como no soltar ningún objeto hasta que no llegues al sitio en que se debe colocar. Ya sabes, un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio.
Sigue el concepto “menos es más”, que no significa vivir en carencia, sino apostar por un consumo más responsable, comprarndo menos y priorizando la calidad sobre la cantidad.
“Dar el poder que quieres a las cosas sin que ellas se apoderen de ti”.
Si aún no has hecho el cambio de armario, puedes aprovechar el momento. Concederte el tiempo para revisar todas las áreas de tu vida y hacer un Da-Sha-Ri profundo para acabar el año con consciencia puede ser una idea muy útil.