En este momento estás viendo Celebra la vida

Celebra la vida

Esta noche es la noche de San Juan de 2020, el año del Corona virus y acabamos de salir del confinamiento. Supongo que a todos nos resulta fácil saber qué queremos quemar en la hoguera este año. Queremos dejar atrás la enfermedad y queremos poder abrazarnos sin miedo, tal vez para llorar juntos el dolor que sentimos por los que ya no están aquí.

Podríamos repasar todas esas cosas que queremos quemar en la hoguera del olvido. Sin embargo, recrear la magia de esta noche también es una oportunidad para replantearnos qué queremos conservar, las lecciones que hemos aprendido, aquello que hemos redescubierto, aquello que pasaba un tanto desapercibido y hemos revalorizado.

Alguien muy cercano y muy querido para mi murió el pasado 8 de marzo. Los días previos a su muerte transcurrieron en el hospital.

Cuando mi ser querido murió, faltaban pocos días para que estuviéramos confinados, pero aún fue posible acompañarlo y celebrar su funeral. Con un cambio de perspectiva, incluso lo que jamás se nos hubiese ocurrido plantearnos como una bendición, puede llegar a serlo. El confinamiento nos ha ofrecido una nueva perspectiva sobre lo que significa estar junto a alguien hasta el momento de su muerte y poder asistir a su funeral. Toda mi sincera y sentida empatía para aquellos que no han podido hacerlo con sus seres queridos.

La muerte de un ser querido también implica un ejercicio de aceptación. Hay profunda tristeza y hay dolor por la pérdida, pero la aceptación de lo que es inevitable evita el sufrimiento. La muerte es sólo una parte de la vida. Culturalmente tenemos mucho por trabajar en ese sentido.

Saber que estás en la cuenta atrás para que alguien a quien quieres exhale su último aliento te pone delante de la absurdidad de aquello que llamamos problemas, y de las veces que nos perdemos en ellos. Ten en cuenta que si tienes problemas es que sigues vivo.

Esa cuenta atrás te hace reconsiderar qué es realmente importante y, por tanto, qué no lo es. ¿Qué significa que algo es importante? ¿Cómo se mide la importancia? Yo creo que un indicador debe ser el tiempo que le dedicamos, la calidad de ese tiempo, la “presencia” que le ponemos. ¿Cómo algo puede ser importante sin eso? Además, esa reconsideración puede liberarte de muchas losas. Pregúntate para que cargas con ellas y si quieres seguir haciéndolo.

Enfrentarte a la experiencia de la muerte de alguien a quien quieres te obliga a gestionar emociones y a hacer reflexiones. Te obliga a darle un valor más consciente a la vida, olvidamos demasiado a menudo que no vamos a vivir para siempre. No puedo responder a la pregunta de qué sucede después de la muerte. Sólo sé que el breve instante que dura ese último suspiro que une nuestra existencia a este plano acaba llegando.

Si hay algo que tu alma anhela, no dejes que se te escape más tiempo. Concédete de una vez el lujo de vivir desde ese sueño y, a la vez, dando pasos hacia él cada día. No te vayas sin expresar tu arte, sea el que sea que tienes, porque lo tienes, sin duda. No dejes que nada muera contigo, entrégaselo todo a la vida.

Hoy voy a dejarme llevar por la magia que me inspiran las antiguas fiestas paganas y la función purificadora del fuego. Repasaré que miedos aún me frenan y los echaré a la hoguera para resurgir con más presencia y celebrar la vida intensamente, conscientemente, con los que se han ido y las lecciones aprendidas con su partida siempre vivos en mi corazón mientras yo lo esté.que 

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Eduard

    Gracias por estar a mi lado antes, durante y después de la pérdida que comentas, que lo fue para ambos. También por estarlo en tantísimos otros momentos y por las lecciones de vida que nos has trasnmitido.

  2. Josep Manel

    Acceptar aquest fet com una part inherent a la vida em va portar el meu temps. Fruit d’aquesta perseverança ara visc sense por, simplement deixant fluir el moment present sense més . . . . . . . . .

  3. Mar Garvin

    Un exemple de que la perseverança dona els seus fruits. Enhorabona. Hi ha un abans i un després quan aprenem a viure fluint i sense por.

Deja una respuesta