Es probable que hayas oído hablar “dry brushing” o del cepillado en seco de la piel. Se ha hecho popular como recomendación para eliminar la celulitis. Entre tu y yo, no esperes milagros, sólo por usar el cepillo. Para este propósito hay que atacar por varios frentes a la vez.
Sin embargo, es cierto que a este tipo de masaje se le atribuyen otros beneficios interesantes. Además, es una manera sencilla y super económica de incluir un cuidado extra a tu rutina que tal vez te apetezca probar.
¿Qué beneficios se le atribuyen?
- Mejora la circulación sanguínea, haciendo así a que llegue más oxígeno a todas tus células, lo cual beneficia a tu estado de salud general.
- Rejuvenece tu sistema nervioso. Las terminaciones nerviosas, que están cerca de la piel, son las responsables de transmitirle a nuestro cerebro sensaciones que nos permiten reaccionar según la situación. El cepillado regular estimula estas terminaciones nerviosas, contribuyendo a que el cuerpo responda mejor a estímulos como el tacto conforme vamos envejeciendo.
- Favorece el drenaje linfático. El cepillado en seco ayuda a que la linfa fluya y el cuerpo pueda desintoxicarse de manera natural. El sistema linfático juega un papel esencial a la hora de mantener nuestro sistema inmunológico en forma, así que es un buen hábito a incorporar durante este otoño-invierno.
- Ayuda a tus riñones. Al desobstruir los poros eliminando células muertas, la salud de la piel mejora y puede deshacerse de toxinas más fácilmente, lo cual ahorra un trabajo extra a tus riñones y contribuye a que funcionen mejor.
- Mejora el tono muscular. Al activar el sistema nervioso, las fibras musculares se estimulan y esto ayuda a tonificar la piel.
- Tu piel absorbe mejor los nutrientes. Al liberar los poros tu piel puede absorber mejor la hidratación cualquier producto que vayas a aplicar después.
¿Cómo se hace?
1 Mejor hacerlo por la mañana antes de la ducha ya que estimula el cuerpo.
2 Empieza desde los pies con movimientos circulares y ascendentes en dirección al corazón, repasando unas tres veces cada zona del cuerpo.
3 Continúa cepillando las piernas y muslos con un movimiento ascendente, hacia las ingles y las manos y brazos hacia las axilas
4 En la zona abdominal y en el glúteo haz movimientos circulares en la dirección de las agujas del reloj.
5 Cepilla tu espalda (un cepillo de mango largo te ayudará), los hombros y el cuello.
6 Haz un masaje suave, con cierta presión, pero sin frotar fuerte, especialmente en las zonas más sensibles. La piel se te pondrá un poco roja, pero la rojez desaparecerá en poquito rato.
7 Si eres fan de los aceites corporales puedes añadir unas gotitas a la hora de hacer el masaje.
8 Escoge un cepillo de cerdas naturales, más o menos duras, teniendo en cuenta también la sensibilidad de tu piel.
9 Si tienes la piel excesivamente seca o padeces eczema, dermatitis, rosácea o acné consulta a tu dermatólogo antes de probar este tipo de masaje.
10 Lava el cepillo después de su uso.