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Yo soy mujer ¿qué super poder es el tuyo?

Imagina las siguientes situaciones:

1  Alguien tiene a varios empleados bajo su responsabilidad. Le preguntan a ese alguien si respeta a sus empleados y contesta: “por supuesto que sí”. Sin embargo, les obliga a trabajar largas jornadas, pasando por alto que están exhaustos. En ocasiones, ni siquiera les permite levantarse para ir al baño cuando debieran y el único descanso que les concede durante la jornada son 15 minutos, para comer cualquier cosa delante del ordenador. Además, su modo de “motivarles”, consiste en recordarles lo inútiles, estúpidos e incompetentes que son.

Le preguntan a alguien si ama a su pareja y contesta: “por supuesto que si”. Sin embargo, existen muchas prioridades antes que dedicarle tiempo de calidad a esa pareja. Está el trabajo y están los compromisos sociales. Además, el cansancio y el estrés lo justifican todo, incluso tratar con desprecio a la otra persona.

3  Le preguntan a alguien si quiere a sus hijos y contesta:  “por supuesto que amo a mis hijos”. Sin embargo, con frecuencia, les ignora cuando están hambrientos, teniéndolos sin comer varias horas, para atiborrarles luego de alimentos que sabe que son poco saludables.

Le preguntan al dueño de un perro si ama a los animales y contesta… (sé que llegados a este punto estoy resultando más que predecible, ya se acaba) … contesta “por supuesto”. Sin embargo, saca al perro lo justo para que haga sus necesidades, no le lleva hacer el ejercicio que el animal precisa para mantenerse saludable, le dedica escasos mimos, e ignora la atención y el cariño que esa mascota, a la que se supone que tanto quiere, requiere.

Es cierto que, en los ejemplos descritos, podríamos poner en tela de juicio si existen el pensamiento y el sentimiento de amor en sí. Sin embargo, aún existiendo, el pensamiento y el sentimiento de amor quedan incompletos si los actos que los acompañan no les corresponden. El amor, amar a alguien, no es algo que se dice, se piensa o se siente. Al menos, no sólo, y, desde luego, con eso no basta. El amor es, sobre todo, algo que se muestra, el amor puede “hacerse” de manera consciente.

Contéstate ahora a la siguiente pregunta ¿Te expones a ti misma a alguna de las situaciones que he descrito anteriormente? ¿Te tratas a ti misma como alguna de las personas de los ejemplos tratan a sus empleados, a su pareja, a sus hijos o a su mascota?

Si el tema del amor es muy complejo, el tema de la autoestima lo es tanto o más. ¿Cómo se hace eso de amarse a una misma?

El 8 de marzo, se celebra “el Día Internacional de la Mujer”, un día para luchar por la igualdad, la participación y el empoderamiento de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad. Sea cual sea tu posición y actitud al respecto, te invito a que incluyas una perspectiva muy íntima en tu manera de contemplar esa igualdad, esa participación y ese empoderamiento. Te invito a que lo contemples desde el único ámbito en el que es posible pretender tener el poder absoluto: lo que piensas y sientes.

Concedernos a nosotras mismas lo que reivindicamos y reclamamos es un preludio ineludible si aspiramos a vivir en una sociedad que refleje eso mismo.

¿En qué consideración te tienes tú a ti misma? ¿Hasta qué punto te respetas, te tienes en cuenta, te sientes suficiente, te amas de verdad?

Amarte va bastante más allá de ir una vez al mes a darte un masaje porque las cervicales te están matando, de concederte unas vacaciones a las que llegas en reserva, o de permitirte algún capricho “porque para eso trabajas”.

La autoestima no va de intentar convencerte de que eres más guapa, más eficiente, más inteligente, más simpática, ni más nada que nadie. Al contrario, date cuenta de que eso son reclamos de un ego que jamás se sentirá satisfecho.

Amarte a ti misma no es un concepto intelectual que se da por supuesto. Tampoco es algo que se conquista con lucha, rabia, sufrimiento y sacrificio. Amarte a ti misma pasa necesariamente por demostrarte que te amas, estando atenta a tus pensamientos y emociones, para reconocer así tus necesidades, atenderlas con respeto, sin juicios y estar alineada con lo que es verdaderamente importante para ti. Amarte es una actitud, algo que se educa hasta convertirlo en hábito, una misión que emprendes con gusto, cotidianamente.

Amarte es darte lo mejor de ti misma a ti misma. Es comprender, y sobre todo sentir profundamente, que lo que tú vales no depende del valor que pueda atribuirte ningún otro individuo, ni los estándares sociales. Amarte es concederte el poder de decidir cuánto vales y decidir que tu valor es incalculable.

Amarte es comprender que una de las prioridades que debe ser una constante en tu vida eres tú. Te recuerdo que no es egoísmo, es coherencia.

Declara que tu Día Internacional de la Mujer empieza cada mañana ¡y celébralo!

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Esther

    Tienen mucho de verdad estos escritos.
    Creo que yo no me he amado nunca y tampoco he sido amada, porque amarse es valorarse y yo no lo he hecho y tampoco lo ha hecho nadie. Por eso ahora tengo el corazón destrozado, culpable de no ver que yo y solamente yo era lo más importante.
    Ahora solo tengo que levantar esa autoestima que esta por los suelos y construirme a mi misma una vida en donde pueda ser feliz.

  2. Mar Garvin

    A por ello Esther, a construirte una vida a la medida de tu grandeza. Sin prisa pero sin pausa, empezando por amarte como nunca ha hecho nadie y sin esperar que nadie lo haga por ti.
    Un abrazo muy grande.

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