Con el mes de marzo a punto de terminar, vemos como avanza la primavera, llenando de vida y belleza lo que ya existe. La primavera es un punto crucial en el calendario y en el ritmo del planeta, con implicaciones mitológicas y espirituales que se traducen en rituales y tradiciones con los que se celebra el renacer de la naturaleza.
Los rituales son conductas simbólicas que marcan eventos importantes, practicas significativas que dan un sentido profundo a aquello que queremos honrar. Yo nací un 1 de abril, así que con el mes de abril empieza mi nuevo año personal, estreno temporada. Hoy te comparto un ritual de primavera-cumpleaños, una manera de celebrar y honrar el hecho de cumplir un año más. Tal vez resuene también contigo y quieras ponerlo en práctica para cerrar una etapa y dar la bienvenida a la siguiente.
Te cuento…
Rodeada de tiempo, silencio, terraza al sol o velas, libreta, bolígrafos y colores, crea un ambiente inspirador y regálate un rato de introspección. Sin reloj, concediéndote el tiempo necesario para hacer revisión profunda y poner todo en orden. Tiempo para escucharte, sentirte y celebrarte. Tiempo consciente para comprender e integrar lo aprendido, soltar lo que ya no te sirve, lo que tuvo su momento, pero ya no vibra contigo. Tiempo para hacer espacio y dar cabida a lo nuevo, consultar con tu ser esencial hacia dónde quieres ir y recibir el nuevo ciclo con los brazos abiertos.
Preguntas para responderte:
¿Cuáles han sido los aspectos más significativos del ciclo que cierro? ¿Qué es lo que me ha traído más alegría y paz?
Muchos de nuestros mejores recuerdos, momentos brillantes, de los aspectos más destacados son imprevistos e inesperados y, a menudo, solo los reconocemos en retrospectiva.
Este es un ejercicio sencillo, pero sacarás provecho de él. En primer lugar, te llenará de alegría recordar algunos de esos momentos, tal vez de tristeza o nostalgia recordar otros. Haz balance, toma perspectiva, evalúa, analiza y cuéntate verdad. En segundo lugar, aquello en lo que te concentras se vuelve más fuerte, así que concéntrate en los mejores momentos tomando conciencia de porqué lo fueron y atesorando esa emoción en lugar privilegiado de tu corazón.
Este sería el momento de corregir el rumbo, si lo crees necesario. Todos conocemos ese ejemplo del avión que, cambiando su ángulo solo 1 grado terminará en un destino completamente diferente. Tomar la decisión de hacer un cambio en la dirección correcta, por pequeño que sea, puede llenarte de sentido y prósito.
¿De que necesito desprenderme?
Es posible que tengas la necesidad de sentir más ligereza en tu cuerpo, en tus pensamientos, en tu relación contigo misma o con tu pareja. O quizás simplemente anhelas más ligereza en tu vida diaria, revisar y poner orden en tu entorno, en tus finanzas, en tu forma de comer, o todo a la vez.
Te sugiero que empieces por concentrarte en una sola área. Una vez que comiences a ordenar y aligerar un área de tu vida, eso se convierte en una bola de nieve que se reflejará inevitablemente en otras áreas.
Otra forma de cerrar un ciclo es liberar energía atascada en tu entorno físico, en tu hogar. Un spring cleaning para que tu casa se sienta más ligera y con el que tú te sentirás renovada.
¿Qué viejos patrones quiero dejar atrás?
Cuando hablamos de cerrar ciclos, el trabajo interior es crucial, lógicamente. A medida que crecemos, llega un momento en el que debemos soltar viejos patrones para poder seguir evolucionando.
Podemos soltar, por ejemplo: sostener algún resentimiento contra alguien, la necesidad de tener siempre razón, la autocrítica constante, el no sentirte lo suficientemente válida, decir sí cuando quieres decir no, o viceversa, postergar en exceso la toma de decisiones…
La mayoría de nosotras conocemos nuestros patrones, pero a veces no acabamos de decidirnos a mirarlos de frente y despedirnos de ellos. Es difícil dejarlos ir, aunque ya no nos sirvan, porque son familiares. Tu mente adora su zona de confort y luchará por mantenerte ahí. Pero hay un momento en el que tu corazón y tu alma saben que es hora de seguir adelante. Dejar ir lo familiar exige valor, pero te hará libre.
Una vez que has creado espacio y ligereza liberándote de lo que ya no deseas en tu vida, pregúntate con qué quieres llenar ese espacio. Por ejemplo:
¿Qué cualidad o cualidades quiero cultivar más?
¿Disciplina, fuerza de voluntad, paciencia, pasión, alegría de vivir, gratitud, honestidad, resistencia, curiosidad, asertividad, organización, generosidad, encanto, amabilidad, feminidad, elegancia, audacia, serenidad…?
Sea cual sea, asegúrate de elegir lo que desees genuinamente, no algo que sientas que «deberías» ser. Por cierto, que lo que realmente deseamos debería ser la manera en que elegimos todo en la vida.
¿Qué nuevos hábitos quiero consolidar?
Los hábitos dan forma a tu vida. Establecer hábitos que formen parte de tu identidad significa también elegir sistemas de creencias apoyen a ese hábito. Echa un vistazo al post “Año nuevo identidad nueva”.
¿Cuándo fue la última vez que te sentiste contenta? ¿Qué estabas haciendo? ¿Estabas moviéndote o descansando, haciendo ejercicio intenso o yoga, recibiendo un masaje, pasando tiempo con tu pareja, a solas leyendo…? ¡Concéntrate en lo que te da luz, aire, energía y haz más de eso!
¿Cuál es la mejor manera de invertir en mí misma durante los próximos meses?
Si tienes un sueño, un proyecto para el resto del año, necesitas recursos: tiempo, dinero, energía, conocimientos, tal vez ayuda externa, etc.
Sin embargo, no olvides que tu mayor recurso eres tú. Invierte en tu propio cuidado. Tus mayores recursos son tu salud y tu energía, así que invierte en tu bienestar. Invierte en tu educación, en tu crecimiento y evolución. Invierte en aquello que sabes que aumentará tu valor como persona y échale una mano a la vida para haga contigo lo que la primavera hace con las flores.




