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Inés del alma mía

"Well behaved women seldom make history" Laurel Thatcher Ulrich

Lo que gira entorno al desarrollo humano me apasiona y ocupa mis lecturas habituales. Por eso, hacía mucho tiempo que no leía ficción. Sin embargo, este verano cayó en mis manos una novela de Isabel Allende, Inés del alma mía. He interpretado ese hallazgo como uno de esos guiños que la vida te lanza y que percibes si estás atenta, una “causalidad” que cobra pleno sentido para mí, debido al poderoso momento personal en que me encuentro, aunque eso sería otra historia…

Decidí leer Inés del alma mía y acabo de descubrir que Amazon Prime estrenó la adaptación de la novela el pasado el 31 de julio. Se trata de una serie de 8 episodios que protagonizan Elena Rivera y Eduardo Noriega, que ya es un reclamo. No puedo opinar sobre esta adaptación porque no la he visto todavía. Aunque suele pasar que los libros siempre son mejores, siento curiosidad.

Isabel Allende basa la novela en las vivencias documentadas de Inés Suárez y cuenta la historia de esta joven costurera extremeña que se embarcó hacia el Nuevo Mundo en 1537, y participó activamente en la conquista de Chile y la fundación de la ciudad de Santiago.

Inés del alma mía es una novela llena de romances apasionados y descarnadas descripciones de las matanzas entre españoles y mapuche, que sin duda da pie a interesantes tertulias sobre más de un tema, depende lo que más le llame la atención o le interese a cada uno. Yo hoy me quedo con la reflexión sobre el rol femenino.

Inés Suarez nació en Plasencia en 1507 y su abuelo decidió que se quedaría soltera para cuidarlo en sus últimos años “en penitencia por haber nacido en vez del nieto varón que él deseaba”. Tremendo, nacer ya culpable por nacer mujer. Sin duda eran otros tiempos. Sin embargo, sé de primera mano de padres de hoy que han exclamado “vaya, una meona”, al conocer el sexo de su bebé, con una sonrisa de medio lado. Elijo creer que bromeando, no porque sintieran decepción al saber que tendrían una hija en  vez de un hijo, aunque lo que de verdad siente cada uno sólo lo sabe cada uno. Sea esta anécdota representativa o no, yo creo que quedan vestigios del pasado en nuestro ADN que no estaría de más revisar.

El abuelo además determinó que la hermana de Inés, Asunción, tendría más oportunidades de casarse porque “poseía esa belleza pálida y opulenta que los hombres prefieren y era obediente”. En cambio, Inés “era puro hueso y músculo y además, terca como mula”.

En la trampa de considerar la belleza física según los standards del momento se continúa cayendo. Probablemente a más de una se nos ha cruzado por la cabeza “¡menuda suerte!” al imaginar a Inés, “puro hueso y músculo”. Pues resulta que, en su época, la bendecida por la belleza fue su «pálida y opulenta hermana». Concedámonos el favor de ampliar la mente y nuestras propias miras respecto a lo que juzgamos como bello y lo que no. Con la mirada adecuada somos capaces de ver mucha más belleza.

Si bien es cierto que hay que entender la historia desde el punto de vista de la época y no desde el actual, también es cierto que venimos todo eso. Generación tras generación, derribando muros de pecado, de culpa, de prejuicios y atreviéndonos a desear lo que nos estaba vetado por la supuesta desgracia de nacer mujeres.

No cabe duda de que a Inés Suarez la acompañó una personalidad arrolladora y una fuerza admirable que le permitieron decidir luchar por la vida que deseaba, desafiando lo que la sociedad de la época esperaba de ella, defendiendo los derechos de la mujer y los de los indígenas, defendiendo la igualdad en los tiempos en los que le tocó vivir. 

Al margen de lo adornadas que puedan estar las historias en las novelas, cuando leo una historia así, basada en hechos reales, que te transporta al duro contexto histórico en el que lo narrado aconteció, me siento en deuda con todas las mujeres nos han ido abriendo camino a nosotras, las mujeres que habitamos el mundo hoy. Alimentando la certeza de que todas y todos estamos fabricando el mundo y de que hay que unir fuerzas, me siento también con el deber y la responsabilidad de aportar mi granito de arena al mundo que las mujeres futuras han de encontrar.

Para seguir la pista a otras mujeres inspiradoras, écha un vistazo  This & that de junio: 10 momentos de felicidad consciente, (punto 10).

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