Disfruto del lujo de que mi padre tenga un huerto y de tener amigos que disfrutan del mismo lujo, así que en otoño dispongo de abundantes calabazas de las que uno y otros me proveen. Frente al recurso más clásico de la crema de calabaza (que me encanta igualmente), hoy voy a hacer una quiche. Un capricho de domingo con contrate de sabores, entre dulce y salado que te animo a preparar.
Mise en place…
Para la masa:
- 300 g harina de espelta
- 100 g mantequilla fría cortada en dados
- 1 huevo
- 1 cucharada de agua fría
Para el relleno:
- 5 huevos
- 300 g de calabaza
- 1 manzana
- 200 g de brie
- 100 gramos de bacon
- 100 gramos de nueces
- Aceite de oliva
- 1 cucharadita de sal
1 Precalienta el horno a 250 ºC.
2 Pela la calabaza y córtala en rodajas de un par de centímetros de grosor.
3 Pon las rodajas encima de una bandeja antiadherente, rocía con un poco de aceite de oliva, sal y hornea durante 10 y 15 minutos.
4 Prepara la masa: pon todos los ingredientes en un bol y amasa
5 Estira la masa con un rodillo entre dos hojas de papel de horno.
6 Ponla en el molde que vayas a usar, apretando con los dedos hasta que el molde esté cubierto. Si se rompe un poco, simplemente coge un trozo de masa sobrante. Corta lo que sobre y aprovéchalo para hacer alguna decoración.
7 Guarda el molde con la masa en la nevera mientras preparas el relleno.
8 Trocea el queso y el bacon.
9 Corta la manzana en rodajas finitas.
10 Bate bien los huevos y añade la sal. Viértelos en el molde.
11 Añade ¾ partes del queso troceado.
12 Coloca las rodajas de calabaza y manzana por encima.
13 Cubre con el resto del queso, el bacon y las nueces.
14 Baja la temperatura del horno a 200ºC.
15 Mete la quiche en el horno y hornea durante unos 25-30 minutos.




