"We seek too much information and not enough transformation" Shirdi Sahi Baba
El exceso de información al que tenemos acceso, la sobreexposición a ella al dirigir nuestra atención constante hacia noticias poco alentadoras, la ambigüedad y la rápida propagación de datos, a veces sin filtros de veracidad, constituyen una pandemia que también debemos sanar, convirtiéndonos en consumidores de información responsables y conscientes.
Puede ser necesario mantenerse informado de lo que sucede en el mundo. Sin embargo, el enfoque reiterado en cierto tipo de noticias, incluso aunque se trate datos verídicos, nos proporciona una visión sesgada y condiciona nuestra percepción de lo que llamamos realidad.
No se trata de mirar hacia otro lado e ignorar lo que está sucediendo, pero empezar el día confirmando lo mal que sigue yendo el mundo, volverlo a confirmar repetidas veces a lo largo del día y acabarlo sentados en el sofá lamentándonos angustiados con las últimas malas noticias del día está más cerca de auto-lesionarse que de estar informados.
Ya se sabe,” good news is no news” y contribuimos a que siga siendo así al buscar nuestra dosis diaria de malas noticias. Las malas noticias “nos ponen”. En algunos casos, recurrimos a varias dosis al día. ¿Qué nos aporta eso, aparte de satisfacer una verdadera adicción inconsciente?
Centrarnos reincidentemente en lo negativo, por mucho que sea información verídica, es imprudente. El riesgo de conseguir una población desmoralizada es obvio. No es la desmoralización el estado mental que conduce a la acción positiva, ni el que inspira la expresión de nuestra creatividad para vivir y seguir evolucionando. Estar desmoralizado invita a conformarse, a abandonarse y tirar la toalla. El miedo, a cosas peores.
No se me ocurre cómo podemos contribuir de manera positiva y constructiva a la sociedad en la que vivimos sosteniendo la creencia de que vamos de mal en peor, de que la economía, la salud, la violencia de todos los tipos o la injusticia no tienen remedio. Eso sólo inspira ganas de anestesiarse para dejar de sentir y funcionar por pura inercia, acumulando días a nuestras espaldas.
Veo a menudo información y productos para desintoxicar el cuerpo y para proporcionarle todos los nutrientes que necesita. ¿Y el detox y la buena alimentación que le proporcionamos a la mente? Es posible desintoxicarse y adoptar nuevos hábitos para evitar intoxicarse de nuevo. Podemos romper inercias y hacernos conscientes de con qué estamos nutriendo nuestra mente.
Mantener un estado mental saludable no sólo te ayuda a sentirte bien, sino que te permite estar en las mejores condiciones para poder ayudar ante la adversidad. Ya sabes: como en los aviones, para poder ayudar al otro, la máscara de oxígeno tienes que ponértela tu primero. De lo contrario serás de poca ayuda o engrosarás la lista de los que necesitan ayuda, complicando las cosas.
Además, resulta que, en el mundo, suceden también cosas alentadoras. Hay historias inspiradoras que le ponen más fácil a tu mente creer en el ser humano y actuar en consecuencia, contribuyendo a un mundo mejor. Encuentra una noticia buena por cada noticia mala, y si te resulta difícil encontrarla, protagoniza una.
Por archiconocida, usada y abusada, la frase de Gandhi “se el cambio que quieres ver en el mundo”, se toma demasiado a la ligera. Sin embargo, contiene una gran verdad que es información imperecedera. Si pretendemos vivir en una sociedad diferente, es necesario que comprendamos profundamente que el cambio pasa de manera ineludible por nuestra enorme responsabilidad individual. “La sociedad” a la que tantas veces responsabilizamos de tantas cosas, somos todos. Yo soy la sociedad y tú eres la sociedad.
La dieta milagrosa: a diario, 0% de lamentos, quejas y críticas y 100% de encarnar aquello que queremos ver en el mundo. Resultados garantizados.




