Castañada, Noche de Difuntos, Noche de Brujas, Halloween, Día de Muertos… Sea cual sea el nombre que le demos o el país en el que estemos, el 31 de octubre medio planeta se torna en tinieblas y rememora algo que se origina en una celebración celta de origen pagano, el Samahin. En esta fiesta se celebraba el fin del verano, almacenado alimentos, sacrificando animales y encendiendo hogueras para ahuyentar a los espíritus de los muertos, que esta noche vuelven a visitar el mundo de los mortales según la creencia popular.
Noche de brujas, fantasmas y espíritus, lo cierto es que esta noche sigue teniendo un aura de misterio. Aunque en nuestros tiempos tiene también un ánimo festivo, de buen humor e incluso presenta la oportunidad de jugar con el miedo.
Sentir miedo bajo ciertas circunstancias puede experimentarse como algo divertido, como sucede con Halloween o cuando vemos películas de terror. Y es que el miedo involucra a algunas de las mismas reacciones químicas en nuestro cerebro que otras emociones de las que llamamos positivas, como la felicidad.
El miedo es una emoción humana natural, poderosa y primitiva que implica una respuesta bioquímica, así como una alta respuesta emocional individual. Cuando nos encontramos con una amenaza para nuestro bienestar físico o emocional, se desencadena una respuesta fisiológica de lucha, huida o bloqueo, diseñada para nuestra supervivencia.
Sin la respuesta de miedo, nos expondríamos al peligro sin más. Sin embargo, nuestro cuerpo responde con miedo a muchas situaciones que no representan ninguna amenaza física.
Piensa en tu mayor objetivo. ¿Por qué no lo has logrado todavía? Si eres como la mayoría de la gente, la respuesta es básica: por miedo. El miedo es el factor limitante que te impide avanzar hacia lo que realmente deseas. El miedo te distrae y da lugar a excusas que tú mismo te creas y te crees. Pero no tiene por qué ser así.
Aprender a superar el miedo es una de las hazañas más liberadoras que puedes emprender, aunque si no comprendemos los mecanismos que hay detrás del miedo, pretender superarlo puede presentar una perspectiva intimidante.
CUÉNTATE LA VERDAD
Es fácil fingir que el miedo no te está influenciando y poner excusas de por qué no has logrado lo que serías capaz de hacer. En lugar de esconderte de él, trata al miedo como una señal de que debes actuar, no como una excusa para no hacerlo. Contempla tú meta. Si dejas que el miedo te aleje de ella, te has rendido. Por eso el camino para superar el miedo pasa necesariamente por reconocer los miedos y las creencias limitantes que te retienen.
IDENTIFICA TUS MIEDOS
¿A qué le tienes miedo? Siéntate en silencio durante unos minutos y observa tus pensamientos, tus sentimientos y sensaciones corporales. Escribe lo que surja, siendo lo más específico posible. Adopta la práctica del mindfulness para obtener una mayor claridad. A medida que encuentres tu centro, te sentirás más capacitado para enfrentar tus miedos.
CONVIERTE AL MIEDO EN TU ALIADO
Nuestras emociones existen para algo. Cuando sientes miedo, tu alma está tratando de decirte algo. Escucha. Cuando te vuelves hacia tu miedo en lugar de alejarte de él percibes cosas que desconocías y esta toma de conciencia es el primer paso para poder superarlo.
Acostúmbrate a ver el miedo como una información valiosa en lugar de como una amenaza. Convierte al miedo en tu aliado, en una guía de orientación fundamental para alcanzar tu máximo potencial.
NO ESPERES A QUE EL MIEDO DESAPAREZCA
Cometemos el error de pensar que un día el miedo desaparecerá y entonces estaremos preparados. La única forma de hacer que el miedo desaparezca es hacer aquello a lo que le tienes miedo. Llévate al miedo contigo durante el viaje. Aunque el miedo siga estando ahí, cuanto más hagas esto, más fácil se volverá.
USA LA IMAGINACIÓN A TU FAVOR
La imaginación es algo maravilloso. Te da poder y creatividad. Sin embargo, tu imaginación puede magnificar tus miedos, haciendo que tu situación parezca mucho peor de lo que realmente es. A veces, nos preocupamos tanto por algo que lo exageramos y eso nos paraliza. Pasamos demasiado tiempo imaginando lo peor cuando realmente deberíamos estar imaginándonos y visualizando que todo sale como queremos. En lugar de dejar que tu imaginación te lleve por los oscuros pasillos del miedo, úsala a propósito para vencer el miedo.
PRACTICA EL MIEDO
Si el miedo a comenzar te paraliza, establece un objetivo más pequeño y más fácil y trabaja hasta llegar a las cosas más aterradoras. Tómatelo como un entrenamiento de pesas. No empiezas levantando grandes pesos, los subes gradualmente. ¿Qué es lo que podrías hacer hoy, algo que deseas pero que te asusta un poquito? ¿Reservar un viaje en solitario a un país extranjero? ¿Tener esa conversación pendiente con alguien que te ofendió? ¿Emprender algo nuevo? Toma esa difícil decisión y estarás en camino.
DALE LA VUELTA
Aunque deseemos algo, a veces tenemos miedo de intentar algo que nunca antes hemos hecho. El mayor miedo debería ser NO hacerlo. Imagina que este es tu último día de vida y estás mirando hacia atrás. ¿Cómo crees que estarás más en paz: si intentaste algo, incluso si fallaste o si nunca lo intentaste, preguntándote cómo podría haber sido tu vida?
Todos tenemos miedo. La gran diferencia es si decides conquistar tú al miedo o permites que te conquista el miedo a ti.




