Quedan pocas semanas para que acabe 2020 y hay muchas cosas que, ahora que el año se termina, han dejado de ser novedad. En esto que ya es normal llamar «nueva normalidad», el número de interacciones que ocurren de manera virtual hace ya varios meses que aumentó. Las videollamadas son el medio para nuestras relaciones sociales y laborales y, plataformas como Skype, Zoom o Teams están siendo una herramienta de trabajo fundamental. Pero claro, una moneda siempre tiene dos caras.
En una sociedad excesivamente enfocada en la apariencia externa, no nos es desconocido que la comparación constante a la que nos exponemos en las redes sociales puede generar ansiedad, angustia y problemas de autoestima, especialmente entre los más jóvenes. Ahora, además, escudriñar nuestra imagen durante una videollamada, es tendencia, y la comunicación en este plano bidimensional puede contribuir a problemas relacionados con nuestra autoimagen.
Aunque la objetividad con uno mismo es, probablemente, un concepto imposible, en la sociedad A.C. (…antes del COVID…) no estábamos al tanto de nuestros propios rasgos faciales durante las conversaciones diarias. Simplemente charlábamos con los demás (sin mascarilla, ¿te acuerdas?). No es que el escrutinio de nuestro propio físico no existiera, pero teníamos que reservarlo para cuando teníamos un espejo delante. Ahora, en una realidad virtual, somos más conscientes de nuestros propios rasgos y gestos mientras hablamos en tiempo real.
Según el artículo Facial Plastic Surgery & Aesthetic Medicine la gente es hipercrítica con su apariencia en los tiempos que corren, porque ven en pantalla sus supuestos defectos.
Tenemos cierta fijación en querer ver cómo nos ven los demás mientras estamos en una videollamada. Tendemos a creer que a los otros les importa nuestro aspecto, cuando realmente es a nosotros a quien preocupa. A veces, en lugar de estar centrado en la reunión, en realidad estás hablando contigo mismo, enfocado en ti mismo y en identificar lo que está mal en ti.
La búsqueda en Google de términos como “pérdida de cabello”, “acné”, “arrugas” o “manchas” se ha disparado.
En Estados Unidos se ha registrado boom de operaciones estéticas. Un estudio sobre el tema sugiere que la explicación podría estar en esta nueva manera de comunicarnos, que está teniendo unos efectos negativos en la salud mental de algunos, incrementando el número de personas que acuden al médico para recibir tratamientos que ni tan solo se habían planteado antes de enfrentarse a las pantallas. Es lo que se está llamando Zoom dismorfia.
Lo cierto es que, a menudo, lo que vemos en pantalla es literalmente una dismorfia, es decir, una versión distorsionada de nosotros mismos. La luz, el ángulo de la cámara o el pixelado realmente te ofrecen una dismorfia de tu apariencia real. Que la webcam no te hace justicia, vaya.
No se trata de pretender que tu apariencia no te importe, en Zoom o donde sea. El problema aparece cuando experimentas sentimientos cercanos a la ansiedad, te sientes deprimido por tu apariencia, o surgen otro tipo de sentimientos negativos al respecto. La solución no está en el quirófano. Dejémoslo en, al menos, no solamente. Como tantas veces, aquí hay un posible hilo del que tirar, para adentrarte en tu autoconocimiento y solucionar el tema de raíz.
Esta semana me llamó también la atención otro artículo titulado 2020: Universal year 4. Yo no sé nada de numerología, ni siquiera en qué se fundamenta, pero reconozco que me despierta la curiosidad, así que eché un vistazo al artículo en cuestión. Según he leído, el 4 está relacionado con reevaluar fundamentos, con lo que se desmorona para abrir nuevos caminos, lo cual, dadas las circunstancias, me parece alentador. Leo también que diciembre de este año es un mes 7, un número que se relaciona con la búsqueda del conocimiento, especialmente en el interior. Ideal. Podemos aprovechar este diciembre para hibernar, aunque sea un rato, para apagar las pantallas, para hacer un zoom, pero esta vez hacia dentro, para conectar con las verdades profundas. Un buen regalo que concederse estas navidades y que ninguna oferta de Black Friday o Cyber Monday ha superado, seguro.