Hoy he empezado el día con la triste noticia de la muerte de dos conocidos.
Un poco más tarde, como cada mañana, abro el correo. En mi bandeja de entrada encuentro la promoción de una conocida marca de cosmética. Curioseando, llego a la gama de productos The Ritual of Sakura. Las palabras con las que la marca describe los productos son las siguientes:
La ceremonia del Hanami de Japón celebra la fugacidad de la bella flor del cerezo. Como con la vida misma, la belleza es un tesoro preciado y de tiempo limitado que debería ser disfrutado al máximo. Descubre The Ritual of Sakura.
Hanami. Fugacidad. Vida, muerte y renovación. La reflexión sobre qué significa vivir plenamente no es algo que me resulte extraño, ni que sea infrecuente para mí. Hoy me resulta inevitable.
Las flores de cerezo alcanzan una belleza casi divina durante unos diez días al año, antes de marchitarse, lo cual las hace aún más preciosas. Como una alegoría de la fragilidad y la brevedad de la vida, las flores de sakura expresan vida y fugacidad al mismo tiempo, haciéndose eco del conocido concepto de la filosofía budista: todas las cosas mundanas son transitorias.
Algunas de las claves para vivir plenamente:
- Darte cuenta de que vivir plenamente no es un objetivo al que se llega, sino una actitud, una manera de vivir.
- Activar la autoconciencia para poder estar presente y así vivir acorde con tus necesidades y valores más auténticos.
- Aceptar el ciclo ineludible de la vida y aprender a fluir con él.
- Entregar lo que quieres recibir.
- No cederle a nada ni nadie el poder de amargarte un instante.
- Apreciar tu esencia y comprender el valor de “ser”.
- Aprender a escuchar esa voz interior que proviene de ese “ser” real, que sabe siempre quién es y qué quiere en la vida.
- No definir tu valor a través de lo que has o no has conseguido.
- Amar a la persona que eres y encontrar aquello que te permita proyectarte y realizarte como ser humano.
- Entender que la plenitud es libertad, que nadie puede sentirse pleno siendo esclavo de expectativas externas y ajenas.
- Trabajar todas las dimensiones de lo que eres, para poder acallar los miedos que frenan los cambios y propiciar el avance hacia aquello que deseas.
- Encontrar un significado vital y vincular plenitud y pasión, porque la pasión es un motivo que nos ancla a la vida y que nos inspira a absorberla hasta la médula.
- Recordar que no es necesario viajar a Japón ni a ninguna parte para recibir las lecciones de la vida. El valle del Jerte está más cerca. Y los campos de los alrededores de donde vivo, repletos de frágiles amapolas ahora mismo, más cerca todavía. La vida te hace llegar el mensaje allí donde tú te encuentras. Sólo tienes que detenerte, saber escuchar, comprender y aplicar la lección aprendida.
¿Qué clave añadirías?



