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El cuidado de tu cuerpo: algo muy profundo

Estar dispuestas a probar «lo que sea» para perder unos quilos, extenuarnos en al gimnasio aunque odiemos ese momento del día, pasar por el quirófano con la intención de cumplir con unas medidas determinadas que, además, van variando según las tendencias del momento… Estos son, por mencionar algunos, comportamientos no poco frecuentes que deberían hacernos reflexionar sobre el concepto de amarnos y respetarnos genuinamente.

La creencia de que cambiando nuestro cuerpo reuniremos unos requisitos precisos, de que cuando tengamos ese cuerpo “ideal” seremos aceptadas y valoradas, de que, en última instancia, seremos merecedoras de amor, es una loca carrera sin fin.

Ni un cuerpo ideal existe, ni cambiar tu cuerpo te hará feliz. Hazlo al revés, sé feliz primero. Ama a tu cuerpo, empezando por poner en orden tu interior.

La respuesta no está ahí fuera. La vida es un espejo que no puede reflejar jamás aceptación, validación ni amor si antes tú no te has aceptado, valorado y amado profunda y conscientemente. Hay que darle la vuelta. No peinas al espejo, te peinas tú, ¿verdad?

El verdadero cuidado de tu cuerpo no es, para nada, superficial. Empieza por conectar profundamente con la autenticidad de lo que eres y reconocer después a tu cuerpo como el templo que aloja la grandeza de tu ser esencial, el hogar que habita tu alma. Al comprender eso, irremediablemente conectas con el amor y deseas cuidarlo.

Las dimensiones de lo que somos no están separadas. Cuando cuidas una de ellas, eso tiene un efecto en las demás. Así, cuando cuidas tu cuerpo, tu mente, tus emociones y tu energía se benefician también.

Ya sabes que hay pilares obvios a la hora de cuidar tu cuerpo. Una alimentación consciente, el ejercicio físico y el descanso son ineludibles si pretendes vivir tu vida plenamente. 

Plantéate la alimentación como una manera de nutrirte, una manera más de amarte, de disfrutar de la vida con todos tus sentidos. Desde esta perspectiva, date un poco de tiempo y tu cuerpo responderá, créeme. Te sentirás (y por tanto te verás) mejor que cuando imaginabas ese cuerpo ideal.

Elige alimentos lo menos procesados posible, ecológicos y de proximidad siempre que puedas. Cocina de manera sencilla y sabrosa a la vez. Bebe agua. Encuentra el equilibrio en concederte pequeños caprichos de vez en cuando, anteponiendo siempre la calidad de lo que consumes a la cantidad. Y, sobretodo, disfruta.

Infórmate, asesórate, consulta a un profesional si lo crees necesario y encuentra el tipo de alimentación que mejor te funcione para estar sano y conservar tu energía y tu vitalidad durante muchos años.

Desde esa misma perspectiva, incluye el ejercicio físico en tu vida, te lo agradecerás. Haz el esfuerzo inicial de crearte el hábito de ejercitarte todos los días. Encuentra una actividad que te guste, se trata de disfrutar, sino te será mucho más difícil ser constante.

Moverte no significa necesariamente encerrarte en un gimnasio si eso no te motiva. Hay una gran variedad de actividades y disciplinas físicas que puedes practicar, encuentra la tuya.

Además, el día a día te ofrece muchas ocasiones para incorporar algo de movimiento en tu vida. Ya sabes: las escaleras en vez del ascensor, ir a los sitios caminando siempre que puedas o bailar. Incluso puedes hacer un dos por uno y encontrarle el punto a pasar la aspiradora o a limpiar los cristales mientras escuchas música y mantienes tus espacios limpios. Una manera más de fluir con la vida…

Haz del sueño y el descanso una prioridad en tu vida. Lo son. No todos necesitamos dormir el mismo número de horas, pero tienes que saber cuántas necesitas tú para funcionar y aparecer en óptimas condiciones en el escenario de tu día a día.

Además de tus horas de sueño por la noche, incluye pequeñas pausas a lo largo del día y tómate días enteros de descanso cuando puedas… o cuando elijas poder. Te ayudará no sólo a recuperar energía, sino que te permitirá volver a tu centro, volver a reconectar contigo. Eso a veces nos hace mucha falta. Verás como vas logrando que tus días transcurran en harmonía.

Creo que todos sabemos lo que nos sienta bien, pero debemos permanecer atentos para no obviar lo obvio. Además de saberlo, una vida de lujo requiere ponerlo en práctica.

Recuerda hacer hoy lo que sabes que te sienta bien.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Miguel

    Si nos aceptamos a nosotros mismos difícilmente nos aceptarán los demás, debemos querernos y respetarnos a nosotros mismos.

  2. Mar Garvin

    ¡Cuantos espejos habremos peinado antes de entender esa gran verdad!

  3. Pili

    Tienes razón, yo soy «todo»

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