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Crema inglesa

  • 125 ml de leche entera
  • 125 ml de nata
  • 120 gramos de azúcar
  • 4 yemas de huevo a temperatura ambiente
  • 1 vaina de vainilla

La crema inglesa es muy similar a la crema pastelera, pero al no llevar harina es mucho más ligera. Ideal para acompañar y realzar bizcochos, tartas e incluso como base para preparar helados, su preparación es super sencilla.

Calienta la leche en un cazo junto con las semillas y la vaina de vainilla.

Abre la vaina de vainilla a lo largo, con la ayuda de un cuchillo. Raspa las semillas de su interior.

3  Calienta la leche en un cazo junto con las semillas y la vaina de vainilla.

Apártala del fuego cuando justo antes de que rompa a hervir.

Mezcla el azúcar con  las yemas, batiendo  hasta que la mezcla esté espumosa.

Retira la vaina de vainilla y añade la leche muy poco a poco y batiendo suavemente con unas varillas.

Vierte esta mezcla de nuevo en el cazo para volverla a calentar a fuego muy bajo.

Remueve constantemente, vigilando que no llegue a hervir para que no se corte la crema.

9  Al cabo de unos 5 minutos verás que la crema se va espesando un poquito. Sabrás que está lista cuando la textura forme una capa fina que se adhiere a la cuchara y deja un trazo limpio al pasar el dedo.

10  Viértela en un recipiente de cristal y cuando esté fría reserva en la nevera al menos horas antes de servir.

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