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Beat the blues

Es bastante probable que, durante algún mes de enero de estos últimos años, hayas oído hablar del Blue Monday. El concepto surgió en el Reino Unido, en 2005, a partir de una estrategia de marketing. La idea era crear una campaña publicitaria que, identificando el día más triste del año en el calendario, animara a los consumidores a comprar billetes de avión y viajar a destinos paradisiacos para contrarrestar esa tristeza.

Se supone que el día más triste del año es el tercer lunes de enero. Un psicólogo, Cliff Arnal, fue contratado para idear una fórmula que calculara cuál es ese día. La ecuación, probablemente más creativa que científica, tiene en cuenta factores como el clima, la sensación de monotonía laboral y el hecho de que, por estas fechas, muchos ya no encuentran motivación en los buenos propósitos de año nuevo.

La perspectiva de un viaje nos motiva y nos permite huir de la monotonía, pero ahora mismo no es un aliciente al que recurrir, al menos en la mayoría de los casos. Esta época, en medio del invierno, queda como en tierra de nadie. Los meses de enero y febrero llevan cierta abulia inherente. Muy lejos ya de las fiestas navideñas, lejos también de la primavera y este año, además, con la escasa probabilidad de poder viajar en semana santa en el horizonte.

Una desmotivación profunda puede provenir de causas que es importante revisar a fondo. Sin embargo, muchas veces, un pequeño un cambio aquí, un ajuste allí o una revisión de hábitos bastan para ahuyentar de tu calendario los días blue.

PONTE GUAP@ DE BUENA MAÑANA. Aunque vayas a quedarte en casa sola, tu ánimo no es el mismo si te quedas todo el día en pijama.  Una cosa es estar cómoda en casa y otra faltarte al respeto a ti misma. Mímate.

RESPIRA HONDO. ¿Has estado alguna vez haciendo cola en el super, conduciendo o escribiendo un email y te has dado cuenta de que estas respirando como a medias? Uno de los beneficios del ejercicio aeróbico es que nos hace respirar en profundidad, pero no siempre es necesario lanzarse a la carrera para beneficiarte de una buena dosis de oxígeno. Respirar conscientemente contribuye a la salud de tus células, a una buena función cerebral y a la sensación de bienestar general.

DETOX. Aunque una semana a base de zumos verdes es una manera de desintoxicarse, puede resultar muy poco sugerente en invierno. Nuestro cuerpo posee mecanismos para desintoxicarse de manera natural, y, además podemos darle una ayudita, haciendo elecciones sabias de los productos que usamos a diario. Lee las etiquetas, elimina, o al menos reduce, los alimentos procesados, presta atención a los que tus poros absorben a través de los cosméticos y productos de limpieza que usas.

COME MÁS VERDURAS. Una manera bien sencilla de elevar la calidad de cualquier dieta es incluir más verduras, super ricas en nutrientes. Descubre diferentes maneras de consumirlas crudas o de cocinarlas (al vapor, al horno, a la plancha, etc.) y simplemente introduce más verduras en tu plato.

COME GRASAS. Consideradas prácticamente como el diablo en décadas anteriores, hoy está demostrado que las grasas saludables nos ofrecen múltiples beneficios, especialmente a nivel hormonal, contribuye a que tu salud sea óptima, aumentan tu metabolismo y tus niveles de energía.

HIDRÁTATE. La deshidratación puede estar detrás de la sensación de fatiga, del dolor de cabeza y de muchos temas relacionados con nuestra salud, sin que ni siquiera seamos conscientes de ello. Pon tu cuerpo en marcha bebiendo agua al levantarte y recuerda beber frecuentemente a lo largo del día.

MUÉVETE. Encuentra maneras de que la actividad física esté presente en tu rutina diaria. Haz micro pausas cada hora, observa tu respiración, haz estiramientos, sube escaleras, escápate a dar un paseo en algún momento del día. Si además puedes aprovechar para que tomar el sol un ratito, estas añadiendo un plus de energía y salud. 10’ x 3 veces al día = 30 minutos diarios de actividad física casi sin darte cuenta.

RIETE. La alegría forma parte del verdadero bienestar. Solemos equiparar salud a ausencia de enfermedad, pero se puede ir mucho más allá. No se trata sólo de no estar enfermo, sino de sentirse vibrante y vital. Sin duda la dieta y el ejercicio juegan un gran papel, pero nuestro nivel de bienestar se ve profundamente afectado por nuestra actitud y nuestra perspectiva ante la vida.

REGÁLATE FLORES. ¿Te has fijado que cuando visitamos a alguien en un hospital solemos llevar flores? Animan el entorno y enardecen el ánimo. Márcate un detalle contigo de vez en cuando.

MANTENTE TU INSPIRACIÓN ELEVADA.  También tu mente tiene que estar bien nutrida y ejercitada.  Limita el tiempo que dedicas a ver las noticias (good news is no news). Dirige tu atención a contenidos que te aporten valor, no desperdicies tu energía y tu tiempo. Inviértelos en lo que te eleve, te sume y te haga feliz. Ya sabes: haz más de aquello que te hace feliz.

MEDITA. La meditación no es nada ni esotérico ni complicado. Dedícate unos minutos al empezar o/(¡y!) al finalizar el día. Respira profundamente y siente tu presencia y halla tu estado de equilibrio en cuerpo, mente y alma.

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