No hemos cambiado aún de estación en el calendario, pero la promesa de primavera ya se deja sentir, mágica y dinámica, como si el pulso de la vida se acelerase. La naturaleza hace que la transición entre estaciones parezca suave, pero para nosotros, los seres humanos, en ocasiones no es tan fácil pasar con la misma fluidez de una temporada a la siguiente, especialmente del invierno a la primavera. Es posible que en esta época nos sintamos con baja energía, saliendo del letargo invernal.
El Ayurveda, el sistema de curación más antiguo del mundo, nos muestra que, para sentirnos en sintonía con las estaciones, debemos armonizar con la naturaleza, seguir su ejemplo, bailar a su ritmo.
Comprender la energía de los elementos, cómo influyen en las estaciones, los ciclos de nuestro cuerpo y nuestras vidas, es vital para lograr una salud física y mental equilibrada. Cualquier cosa que esté sucediendo en la naturaleza afectará inevitablemente al ser humano. No estamos separados del mundo que nos rodea, sino conectados de manera innata. Cada uno de nosotros es un microcosmos que refleja el macrocosmos con nuestro ser y naturaleza, compuestos por los mismos cinco elementos; aire, espacio, fuego, agua y tierra.
Cada uno de estos elementos tiene cualidades que los definen y hay pares de elementos que se vuelven predominantes en cada temporada. En los meses de otoño e invierno predominan el éter y el aire, creando sequedad y frialdad en el ambiente y esto se refleja en nuestras experiencias personales. La sequedad puede sentirse en la piel, las articulaciones y las extremidades pueden estar tensas y tendemos a sentir cierta tristeza. Cuando el clima empieza a suavizarse, la nieve comienza a derretirse y la tierra florece. Con la primavera, el agua y la tierra pasan a un primer plano. El flujo del agua y la estabilidad de la tierra crean una base para que comience una nueva vida. Como seres humanos, nos dirigimos al exterior y sembramos las semillas que cultivaremos durante los meses de verano, literalmente y en sentido figurado.
Cuando el agua y la tierra se combinan, fomentan el crecimiento de la materia viva y nace una nueva vida. Sin embargo, si hay demasiada agua y tierra, uno puede quedarse atascado en el barro, de nuevo, en sentido literal y en sentido figurado. Un factor importante en la primavera es invitar a las cualidades ligeras, cálidas y secas a través de la comida, las actividades y los rituales de autocuidado. El mejor enfoque es multidimensional e incluye comer alimentos más livianos, agregar ciertas hierbas a tu dieta y practicar técnicas de respiración y meditación.
Quítate el abrigo
De los tres doshas existentes en el Ayurveda, vata, pitta y kapha, este último proporciona lubricación para las articulaciones, así como mucosidad para proteger los tejidos sensibles de los senos nasales, los pulmones y el estómago. Además, determina el tamaño, la fuerza y la flexibilidad de tus músculos.
Cuando kapha está desequilibrado podemos experimentar exceso de flema en los pulmones o los senos nasales, náuseas, aumento de peso no saludable, retención de agua o pesadez en las extremidades. Emocional y mentalmente, podemos sentirnos somnolientos, letárgicos y estancados, como si estuviéramos literalmente atrapados en el barro (agua y energía de la tierra).
En el ambiente frío y húmedo del invierno solemos comer, dormir más y permanecer adentro durante más tiempo, creamos un «abrigo» que nos protege. Nuestros cuerpos tienen capas de invierno almacenadas física y emocionalmente, que están listas para ser eliminadas para que podamos experimentar una salud óptima, fuertes, serenos y estables en la próxima temporada. Te animo a poner en práctica los siguientes tips:
1 Levántate temprano. Cada dosha domina durante dos momentos del día. Kapha está en su apogeo de 6:00 a 10:00. El rocío de la mañana es un indicador del aumento de kapha. También lo es esa sensación de aturdimiento y lentitud que tenemos si dormimos hasta tarde. Despertarnos a las 6:00, nos ayuda a contrarrestar el efecto de aturdimiento de kapha.
2 Prueba la limpieza de las fosas nasales con agua tibia y una cucharita de sal del Himalaya. Este enjuague nasal mantiene limpias las vías respiratorias, un aliado contra resfirados y alergías.
3 Haz ejercicios de respiración. Sentada en una postura cómoda, inhala de forma natural por la nariz. Contrayendo al mismo tiempo los músculos del abdomen con fuerza, exhala de forma rápida y enérgica Se aconseja hacer 3 rondas de 20 inhalaciones/exhalaciones. No lo practiques después de comer.
4 Actualiza tus hábitos de alimentación. La digestión es más fuerte durante el invierno. El cuerpo enciende su propio fuego interno para contrarrestar la frialdad de la naturaleza, haciendo que nuestro apetito aumente. Con la llegada de la primavera, la tierra comienza a calentarse y el cuerpo apaga el fuego.
Honrar este fenómeno físico es increíblemente importante para nuestro bienestar. Ayurveda explica que no sólo somos lo que comemos, sino que esencialmente somos lo que digerimos. La fuerza digestiva en primavera es moderada. Si continuamos comiendo esos abundantes guisos de carne de invierno y postres dulces, sobrecargamos nuestro sistema digestivo, haciéndonos más susceptibles a los desequilibrios primaverales como la congestión y las alergias.
Recomendaciones de Ayurveda al respecto:
- Mantén unos horarios de comidas regulares y espera al menos de tres a cuatro horas entre comidas.
- Es importante que tu comida principal sea al mediodía cuando tu digestión es más fuerte.
- No cenes más tarde de las 8 de la tarde, para poder dormir con la digestión hecha.
- Elije preferentemente comidas frescas y ecológicas en lugar de precocinadas, procesadas, envasadas o congeladas. Llena tu despensa de frutas y verduras de temporada.
- Asegúrate de comer cerezas y fresas tan pronto como se cosechen. Los antioxidantes que abundan en estos alimentos son excelentes limpiadores naturales para nuestro sistema linfático, básico para el suministro de energía y desintoxicación del cuerpo.
- En primavera, opta por semillas en lugar de frutos secos para mantenerte liviano y con energía. Las semillas equilibran más el dosha kapha que los frutos secos, que tienen cualidades más pesadas.
- Intenta comer menos o eliminar los alimentos que aumentan kapha (productos lácteos, alimentos o bebidas helados o fríos y alimentos fritos o aceitosos), especialmente en el desayuno y en la cena.
- Incluye hierbas aromáticas frescas como la menta, hierbabuena, perejil, cilantro, albahaca y especias como el coriandro, hinojo, canela, cardamomo, azafrán, cúrcuma y jengibre fresco.
- Bebe diariamente unos 8 vasos de agua.
- Reduce al mínimo el consumo de vino, cerveza y otras bebidas alcohólicas.
- El té de jengibre ayuda a disolver toxinas y facilita su flujo fuera del cuerpo.
- Una infusión de manzanilla antes de acostarte es beneficiosa para tu sistema digestivo y circulatorio y ayuda a expectorar el exceso de mucosidad. Endúlzala con miel cruda.
5 Masajéate. Ayurveda recomienda el auto masaje con aceite a diario, incluso en primavera. Pero en caso de alergias y congestión, es más apropiado un cepillado en seco.
6 Mueve tu cuerpo. Kapha tiende a estancarse, por lo que se equilibra con la actividad física. El ejercicio vigoroso es perfecto para la primavera. Una caminata rápida temprano por la mañana ayuda a eliminar toxinas y sacudir el letargo persistente causado por kapha.
7 Sintoníza con la naturaleza. Saborea la primavera simplificando tu vida para incluir sólo aquellas cosas que realmente revitalizan a tu cuerpo y alma. Cuando estamos sobre estimulados, experimentamos los mismos problemas emocionales y neurológicos que experimentamos si comemos en exceso: nos llenamos más allá de nuestra capacidad, hasta el punto de debilitar todo el sistema. Ya sea apagando pantallas, sanando una relación, acudiendo a un retiro o dedicando más tiempo a no hacer nada, no te olvides de crear espacio en tu vida. Te sentirás más saludable y ligera, lista para disfrutar de la primavera.