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¿Un café?

Ante la pregunta ¿eres más de café de té?, me sucede que no entiendo por qué tengo que tomar partido. Me gustan ambos. Depende del momento y va por épocas. En muchísimas ocasiones, un café es el motivo que utilizamos para hacer una pausa, e incluso para vernos con alguien. Quedamos “para tomar un café” y, aunque el café en si sea lo de menos cuando comparto una buena charla, asocio el café a buenos momentos.

He tenido épocas de más y menos consumo de café y también dudas sobre sus efectos sobre la salud, ya que se ha dicho y escrito mucho al respecto.

Esta sustancia psicoactiva tuvo algo de mala reputación durante un tiempo. Un exceso de cafeína puede tener efectos adversos como ansiedad, palpitaciones, problemas para conciliar el sueño, dolor de cabeza o presión sanguínea elevada. La cafeína puede interactuar con ciertos medicamentos como la efedrina, la teofilina e incluso la equinácea y, al ser absorbida por la placenta, las mujeres embarazadas deben limitar su consumo. Sin embargo, existe amplia literatura científica respecto a sus efectos beneficiosos si consumimos las dosis adecuadas, siendo las propiedades del café cada vez más aceptadas.

La cafeína afecta principalmente al cerebro al bloquear los efectos de la adenosina, un neurotransmisor que relaja al cerebro y nos hace sentir cansados. Al tomar café, el efecto más inmediato y evidente que percibimos en nuestro organismo es el de un aumento de los niveles de concentración y energía, pero además se le atribuyen propiedades a más largo plazo, como las siguientes:

  • Mejora varios aspectos de la función cerebral: la memoria, el humor, los niveles de energía, el tiempo de reacción, y la función mental en general.
  • Contiene nutrientes esenciales como la riboflavina, ácido pantoténico, potasio, magnesio, manganeso y niacina y es una gran fuente de antioxidantes.
  • Aumenta el rendimiento físico al incrementar los niveles de adrenalina y la liberación de ácidos grasos del tejido adiposo. Aumenta el metabolismo y ayuda a quemar grasa.
  • Disminuye el riesgo de diabetes tipo 2. Tal vez te interese leer también Inflamación.
  • Ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, la demencia y el Parkinson. 
  • Puede proteger el hígado, disminuyendo el riesgo de padecer cirrosis.
  • Puede disminuir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer: de colon, de hígado y de mama. 
  • Puede reducir el riesgo de infarto.                                               

Los estudios parecen estar de acuerdo en que la cantidad adecuada sería de entre tres tazas y cuatro de café al día. Hay estudios que aseguran beneficios tomando tan solo micro dosis de 3mg de cafeína por día y otros que afirman que un individuo sano puede consumir hasta 400mg de cafeína al día con seguridad. La OCU considera que un café estándar contiene 100 ml de volumen con 128mg de cafeína si lo preparas en casa y 180 mg si lo tomas en una cafetería.

Aunque los beneficios para la salud están documentados, hay algo que me parece más importante aún: seguir la inteligencia e intuición de nuestro cuerpo estando atentos a si algo nos sienta bien o no.

Existe toda una cultura alrededor del café. Las variedades son inmensas: Brasil, Colombia, Guatemala, Kenia, Tanzania, Etiopía, de las Islas Canarias… Luego está el tueste, el triturado, la complejidad aromática, las maneras de prepararlo. Además, todos dominamos un poco de italiano al hablar de café: capuccino, macchiato, lungo, ristretto… A mi me encanta el olor a café en casa por las mañanas y el primer café que acompaña ese momento de calma, cuando aún es muy temprano, es para mi un pequeño gran lujo que da impulso a un día nuevo.

¿Tu eres más de café o de té?

Esta entrada tiene un comentario

  1. Emi

    Yo soy más de café

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