Trabajo y vida: del equilibrio a la armonía

La gestión del estrés y  la importancia del equilibrio entre el trabajo y la vida personal para tener mayor calidad de vida es un tema recurrente en nuestra sociedad. Si bien esta puede parecer una idea coherente, a mí me parece algo discordante y ¡hasta desequilibrada!. ¿Acaso el trabajo no es parte de nuestra” vida personal”?

Para empezar, hay una diferencia conceptual esencial entre el “equilibrio” trabajo – vida y la “armonía” en la vida. Con el primero, ese «equilibrio» en realidad hace referencia al número de horas dedicadas al trabajo y al resto de parcelas de tu vida. Además, existe una idea implícita de que las horas que dedicas al trabajo son horas sacrificadas. ¿Cómo puedes estar realmente en paz con la vida si enfocas 8 horas de tu día (como mínimo) como sacrificio de una parte de tu vida?

Encontrar la manera de armonizar todas las facetas que componen nuestra vida es algo necesario si queremos sentir eso que todos buscamos: sentir que disfrutamos de una vida plena.

Comprender que tu trabajo es también tu vida implica la decisión de dejar de plantear el trabajo como un sacrificio diario del que te libras un par de veces a la semana y al que te angustia volver después de vacaciones. A la vez, conlleva la elección consciente de crear una vida armoniosa tanto  en el trabajo como fuera de él.

Cómo fomentar la armonía

  • Reconsidera la gestión del tiempo

Uno de los factores que generalmente nos impiden sentir armonía es la proporción de tiempo que dedicamos al trabajo en comparación con el tiempo dedicado a lo que llamamos vida personal. En este sentido, gestionarte para invertir tu tiempo de la mejor manera se configura como algo fundamental.

A la hora de establecer prioridades, tu cerebro no siempre toma las decisiones más acertadas ya que tiende a tener un sesgo hacia los beneficios a corto plazo. Además, tu capacidad de atención es limitada por lo que si te eternizas en una tarea acabas perdiendo la concentración… y el tiempo.

Al planificar tus tareas, identifica aquellas que necesitan más atención, divídelas en acciones más pequeñas que te brinden un beneficio más claro a corto plazo y establece un límite de tiempo para cada tarea.

Una vez que tengas todas tus tareas escritas, prioriza. Dado que tienes un límite de tiempo, tu atención debe centrarse en las tareas de máxima prioridad. Casi todo parece urgente casi siempre. Plantéate si además es importante y prioriza a partir de ahí.

  • Delega de manera consciente

Tal vez tengas un objetivo general al que encuentras sentido y significado, pero no todas las tareas necesarias para alcanzarlo lo tienen. Tenemos puntos fuertes, puntos débiles, labores que nos agradan y otras que nos desagradan. Por tanto, no todas las tareas serán agradables o fáciles de completar. Ahí es donde entra la delegación.

Plantéate si tu necesidad de control te hace dedicar demasiado tiempo a realizar tareas que podrías delegar en otros. Tal vez estás perdiendo un tiempo precioso que podrías destinar a algo mucho más gratificante.

Delegar te permite invertir mejor tu tiempo recurriendo a una fuente externa, cosa que te brinda oportunidades para aumentar la calidad de tu tiempo.

Por otro lado, delegar debe hacerse con atención deliberada y con mucha conciencia de qué es aquello que decides confiar a los demás. Si te descubres delegando en exceso, puede que sea el momento de reevaluar tu motivación por lo que haces.

  • Alimenta la pasión por lo que haces

Saber gestionarte para invertir bien tu tiempo es una herramienta importante. Sin embargo, una de las formas más efectivas de lograr esa armonía que buscas es disfrutar realmente, encontrar un propósito en lo que haces para “ganarte la vida” (concepto que también merece ser reevaluado… pero eso sería tema para otro artículo). Puede que no todos contemos con un puesto de trabajo en el que se nos pague por perseguir nuestra pasión. Ahora bien, de ti depende buscar algo nuevo o bien esforzarte por encontrarle un sentido más profundo a lo que ya estás haciendo.

  • Fortalece tu resiliencia

Crear armonía también requiere conocerte a ti mismo y estar dispuesto a superar tus limitaciones. Tu actitud marca una diferencia enorme. Puedes crecer ante al desafío o quedarte atascado en él. Lograr esa armonía requiere una actitud resiliente en todas las áreas de tu vida.

Todos tenemos exactamente el mismo número de horas al día. Una cantidad de tiempo limitada. Vivir en armonía implica sentirte satisfecho con la forma en que pasas esas horas, independientemente de lo ocupado que estés. Todo comienza con un cambio de perspectiva. Con reconectar con tus pasiones, con tus “para qués” en la vida, con aprender a ser resiliente y adoptar un enfoque más consciente respecto a la manera en te autogestionas al invertir tu tiempo cada día.

Al estudiarnos a nosotros mismos, encontramos la armonía. que es nuestra existencia total. No alcanzamos la armonía. No la logramos ni la obtenemos. Está ahí todo el tiempo. Aquí estamos, en medio de este camino perfecto. Nuestra práctica debe ser simplemente darnos cuenta de ello y luego hacerla real en nuestra vida diaria.

-John Daishin Buksbazen-

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