Según Martha Few, profesora de historia y estudios de género de la Universidad de Penn State, cuando la Inquisición llegó al “Nuevo Mundo”, los españoles establecieron una ley por la cual a las mujeres les estaba permitido preparar chocolate, pero no tomarlo. Las mujeres (menuda sorpresa) eran los principales objetos de la Inquisición. Muchas de ellas fueron acusadas, juzgadas y ejecutadas por brujería y, específicamente por practicar magia a través del chocolate caliente.
Y es que el chocolate alimenta el flujo de endorfinas y tiene los poderes suficientes para despertar emociones, cambiar estados de ánimo y trasladarnos a una experiencia neurosensorial irresistible.
Las cosas van cambiando y podemos dejarnos hechizar por la magia del chocolate libremente. Así que, empieza bien el día, desactivando todas las distracciones y dejando de lado tus responsabilidades un buen rato. Ponte cómoda y disfruta de tu chocolate, lentamente, dejando que su sabor te envuelva.
Mise en place…
- 500 ml de leche entera o cualquier bebida vegetal a tu gusto
- 130 gr de un buen chocolate con un 70% de cacao, mínimo
- 2 cucharadas de azúcar moreno si lo prefieres más dulce
- 1 pellizco de escamas flor de sal
- 1/8 cucharadita de jengibre en polvo
- ½ cucharadita de canela
1 Calienta la leche en un cazo
2 Cuando esté caliente, apártala de calor y añade el chocolate troceado y el resto de los ingredientes, removiendo hasta que esté fundido.
3 Pon el cazo de nuevo en el fuego durante 2 o 3 minutos removiendo constantemente.
Si consigues tener paciencia, este chocolate mejora, integrando sabores, si lo dejas preparado durante un par de horas y lo calientas de nuevo antes de servir.
Feliz domingo.




