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Estupidez natural

Los humanos somos criaturas algo extrañas. Todos queremos evitar enfermedades, pero vivimos haciendo cosas que pueden causarlas.

Esta semana escuché una frase que me dio mucho que pensar “Artificial intelligence is natural stupidity”.

De manera inversamente proporcional, cuanto más sofisticados nos volvemos en términos de facilidad funcional, menos resistentes se vuelven nuestros cerebros a las enfermedades.

Nuestro cerebro tiene un modo predeterminado que es perezoso y siempre busca la forma más fácil posible de realizar cada tarea, para ahorrarse trabajo. Sin embargo, además de otras pautas de estilo de vida, el cerebro humano necesita desafíos mentales, por ejemplo para prevenir el Alzheimer. Necesita hacer operaciones, recordar la ortografía, concentrarse en una sola cosa a la vez y calcular las cosas por sí mismo.

Aunque supongo que esto constituye la forma antigua de hacer las cosas… usando la cabeza.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste una operación matemática mentalmente o que sacaste papel y lápiz para hacerla en lugar de usar la calculadora? Aha! … El modo predeterminado de tu cerebro te obliga a recurrir a la calculadora.

Antes utilizabas un diccionario para buscar el significado de las  palabras y escribirlas correctamente. Incluso sentías cierta vergüenza si tu ortografía o tu gramática eran deficientes, así que aprendiste a escribir bien. Ahora, seguramente tienes un corrector ortográfico en tu ordenador. De hecho, debido a que la conciencia colectiva del público en general está en modo perezoso, el corrector ortográfico es probablemente una función automática en tu ordenador. Además, en lugar de simplemente notificarte la palabra mal escrita, tu ordenador la corrige por ti. Pero no lo hace con la lógica de tu cerebro humano, sino que la cambia por la palabra que encuentra más similar a la palabra mal escrita. El resultado son frases que no siempre tienen sentido.

Antes tenías que repasar lo que escribías. No era rápido ni fácil, pero, al hacerlo, descubrías pequeños errores y los corregías. Ahora no tienes que molestarte en repasarlo de nuevo. Si el ordenador piensa que está bien, a tu cerebro le está bien. Es por eso que te encuentras con todo tipo de páginas web, libros, documentos y artículos con errores evidentes. Nadie se molestó en comprobarlos antes de publicarlos. A nadie parece importarle que los errores sean un reflejo de ellos. Nuestro cerebro está de acuerdo con ello, nos da pereza incluso hacer algo tan simple como leer.

En lugar de leer libros escritos, escuchamos audiolibros. A nuestro cerebro le parece estupendo ¿Por qué leer el libro tú mismo cuando puedes dejar que una máquina te lo lea?

Incluso la lectura de mapas es cosa de un pasado ya remoto. El GPS hace todo el trabajo por ti y tu cerebro está perfectamente conforme con su ignorancia respecto a la ubicación geográfica y la dirección.

Tu teléfono suena cada pocos minutos, avisándote de que tienes un mensaje. Si visitas una web, hay anuncios de las cosas que has comprado recientemente, parpadeando para atraerte a comprar más.

Antes de que tuviéramos una tecnología tan avanzada, era más habitual hacer una sola cosa a la vez. Tenías que concentrarte. A pesar de la recurrida broma de que los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez, tu cerebro realmente no puede concentrarse en más de una cosa, aunque seas mujer. Enfocarse en una sola cosa obliga a tu cerebro a trabajar de la forma en que mejor funciona. Pero ahora, con todas las distracciones que presenta el mundo tecnológico, nuestro cerebro pasa de una cosa a otra tan rápido como los propios dispositivos. Conservas fragmentos de esto y aquello, pero no recibes una educación real sobre nada. Pero eso también le está bien a tu cerebro.

La tecnología está reemplazado al cerebro humano, pero nuestro cerebro no puede soportar toda esa estimulación, distracción, acción… Y se apaga.

Sin duda, la tecnología es algo genial cuando se le da un buen uso. Sin embargo, conviene pensarlo dos veces antes de recurrir a un dispositivo tecnológico en lugar de hacer trabajar a tu propio cerebro. Pero tu cerebro no pensará dos veces de manera voluntaria. ¿Recuerdas? es perezoso. Si se lo permites, intentará ni siquiera pensar una vez. Se requiere tu presencia, para evitar que la inteligencia artificial se convierta en estupidez natural.

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