Explorando formas de cultivar nuestra calidad de vida, hoy nos adentramos un poquito en el mundo de la aromaterapia y los aceites esenciales, excelentes aliados en un enfoque holístico para nuestro bienestar.
¿Sabías que el olfato es el más sensible de nuestros sentidos?
El sentido del olfato está ligado a nuestro sistema nervioso central, por lo que los aromas actúan directamente sobre las emociones y sobre los centros que controlan nuestros procesos fisiológicos. Basta un olor para transportarte instantáneamente al pasado, haciéndote recordar algo que creías olvidado, ¿verdad?
Los aceites esenciales se componen de moléculas diminutas, capaces de penetrar en las células e incluso de atravesar la barrera hematoencefálica. Al inhalar, algunas de las moléculas del aceite esencial se disuelven en el recubrimiento mucoso de la cavidad nasal y son captados por los sensores olfativos. La señal de este estímulo es decodificada y llega a las neuronas encargadas de procesar los estímulos olfativos, las células mitrales. Además de permitir que identifiquemos un aroma enviando una señal a la corteza olfativa, las células mitrales transmiten una señal a otras áreas del sistema límbico que están involucradas en la memoria, en el aprendizaje, en el proceso emocional, el placer, la respuesta de estrés y relajación y las sensaciones de hambre y saciedad.
Extraídos de las plantas mediante la destilación, los aceites esenciales son compuestos orgánicos que conservan las propiedades más importantes de esas plantas, un pequeño tesoro que la naturaleza pone a nuestro alcance y que va mucho más allá de su olor agradable.
Esta química esencial ha sido utilizada durante siglos en muchas culturas -como por ejemplo la egipcia- y es parte de la sabiduría ancestral que la humanidad ha ido desarrollando a lo largo de su existencia.
Los aceites esenciales tienen muchísimas aplicaciones y es buena idea concederles un espacio en nuestro botiquín, para apoyarnos en el tratamiento de molestias cotidianas como pueden ser un dolor de cabeza, un resfriado, picaduras de insectos o problemas del sueño. Tienen propiedades “anti” muchas de esas condiciones que queremos mantener bien lejos: antivirales, antibacterianas, antiinflamatorias, antisépticas, antibióticas.
Además, introducir el uso de aceites esenciales nos permite sustituir algunos productos convencionales de limpieza y cuidado personal, con lo que disminuimos el contacto con agentes químicos y la carga tóxica que ello implica.
Algunas de las variables que condicionan la pureza de los aceites esenciales, y por tanto su calidad, son las condiciones medioambientales, la época de cosecha y el método de destilación que se usa. Al elegirlos, busca esa pureza, que sean orgánicos, de grado terapéutico y concentrados de manera natural a través de la destilación al vapor.
Puedes disfrutar de sus beneficios y propiedades vaporizándolos, mediante difusores o inhalándolos directamente, aplicándolos sobre tu piel con un masaje, e incluso utilizándolos en tu cocina, con sumo cuidado, ya que no todos se pueden ingerir. En general no deben aplicarse directamente, porque son super concentrados.
Inhala … exhala.
La inhalación directa es la absorción directa del aceite esencial que se ha volatilizado. Se puede llevar a cabo mediante el uso de un baño de vapor facial o por inhalación en seco.
El baño de vapor facial consiste en poner agua caliente en un recipiente y añadir unas gotas del aceite esencial adecuado. A continuación, cúbrete la cabeza con una toalla alrededor del recipiente caliente e inhala el vapor que salga.
Este vapor aromático ha de ser inhalado durante 10 o 20 minutos y no debemos poner más de 6 a 8 gotas de aceite esencial por cada litro de agua caliente.
Hazte con un difusor
Funcionan utilizando una fuente de calor eléctrica o la llama de una vela, para elevar la temperatura del aceite esencial y volatilizarlo para que se extienda por el ambiente.
Regálate un masaje
El masaje aromático combina los beneficios del masaje con los de los aceites esenciales para reducir el estrés, estimular la circulación, en tratamientos depurativos, etc.
Aplícalos de manera local
Las almohadillas aromáticas para una región específica del cuerpo se pueden utilizar en frío o caliente, dependiendo de tratamiento requerido. La proporción es de 2 gotas de aceite esencial por cada litro de agua.
Las almohadillas frías son adecuadas en caso de contusiones, golpes, dolores de cabeza o fiebre. Puedes ayudarte de las calientes, por ejemplo, en caso de calambres y dolores reumáticos y musculares.
Pon tus pies a remojo
Recomendado en casos de insomnio, dolor de cabeza y resfriados entre otras dolencias. Pon los pies en remojo en un recipiente con agua caliente y aceites esenciales, con una proporción de 10 gotas de aceite esencial puro cada 5 litros de agua.
Al encontrase en concentraciones muy altas, los aceites esenciales deben ser tratados con cuidado, así que déjate asesorar y disfruta de los beneficios de aquellos que sean más adecuados a tus necesidades.
Te sugiero echar un vistazo a Quatregotes, de Georgina Garrido, @quatregotes en Instagram.




