Creer y crear

Echa un vistazo a tu vida y observa ¿Qué hay en tu vida que preferirías que no estuviera? ¿Qué NO hay que quisieras que sí estuviera? Tus creencias son la razón de ambas respuestas.

Tus creencias están detrás de lo que hay en tu vida y tus creencias están detrás de lo que falta en tu vida. Es por eso que trabajar tus creencias es esencial.

Una creencia es simplemente un pensamiento puesto en práctica, un pensamiento que sigues pensando

¿Qué pensamientos “practicas” sobre tu salud, el dinero o sobre tus relaciones? Solo puedes crear aquello que tus creencias apoyan. Si quieres manifestar abundancia, tus creencias deben apoyar la abundancia. Si quieres manifestar amor, tus creencias deben apoyar el amor. Si quieres manifestar más diversión en tu vida, tus creencias deben apoyar la diversión. Cualquiera que sea el objetivo que deseas alcanzar tus creencias deben alinearse.

A menudo, cuando falta algo en nuestra experiencia o cuando hay algo que no queremos, nos enfocamos en lo que es. En otras palabras, nos enfocamos en la ausencia de lo que queremos o la presencia de lo que no queremos. Miramos lo que es y pensamos pensamientos sobre lo que es. Sin embargo, lo que es no es lo que queremos.

Si continúas con el foco puesto en cómo has estado, con los mismos pensamientos y creencias, tu experiencia seguirá siendo prácticamente la misma. Si bien los detalles pueden variar un poco aquí y allá, la esencia de la experiencia que vivas seguirá siendo la misma.

Por supuesto, si lo que «es» es exactamente lo que quieres que sea, entonces tus creencias te están sirviendo muy bien. Porque tus creencias han creado la realidad que estás viviendo.

Para la mayoría de nosotros, hay áreas o temas en nuestras vidas donde este es el caso y áreas en las que no. Por ejemplo, quizás cuando se trata de tu carrera y tus relaciones, estás encantado con la realidad que han creado tus creencias. Por otro lado, cuando se trata de salud y abundancia, no estás tan satisfecho con lo que es.

Si hay áreas de tu vida o ciertos temas en tu vida que te gustaría que fueran diferentes, entonces tus creencias deben cambiar.

Existe una manera fácil de saber si tus creencias apoyan lo que quieres manifestar. ¿Te sientes “bien” cuando piensas en lo que quieres o te sientes “mal”? O tal vez es una mezcla de “bien” y “mal”.

Cuando quieres algo en lo que crees, te sientes bien. Pero cuando tienes un deseo del que dudas, ese deseo no te sientes bien porque la vibración de tu deseo y la vibración de tu creencia no coinciden.

Tu creencia (ese pensamiento que sigues pensando) contradice tu propio deseo. La emoción negativa es un indicador de que lo que piensas está en oposición a tu propio deseo, un indicador de que tu creencia necesita cambiar, de que tienes trabajo que hacer con tus creencias para alinearlas con aquello que deseas.

Otra señal reveladora de que puede que necesites cambiar tus creencias es cuando te aferras a lo que es,  poniendo énfasis en los hechos y la evidencia. Y es que buscamos todo tipo de evidencia para respaldar lo que creemos.

Por ejemplo, una mujer me cuenta que en todas las relaciones que ha tenido, sus parejas han estado menos comprometidos con ella y con la relación que ella. Y aquí es donde entran sus pensamientos y creencias: toda relación pasada es “evidencia” de que no es capaz de atraer a una pareja comprometida, o evidencia de que los hombres son todos iguales, o, indagando hasta el fondo de la cuestión, evidencia de que ella no es digna de amor. De esta manera sus creencias crean y atraen esa realidad.

Si solo puedo creer lo que refleja mi realidad actual, entonces mi realidad nunca puede cambiar. La evidencia no apoya a tu creencia. La evidencia fue creada por tu creencia.

La felicidad es producto de nuestro pensamiento habitual, es una rutina emocional que comienza con una decisión y se convierte en una rutina consciente. Es emoción, es actitud, confianza y paciencia.

La persona que eres crea la vida que llevas. Haz que tus creencias coincidan con tus deseos. Es creer y crear. Cree y crea.

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