Aunque las fresas me encantan al natural, esta tarta es una forma de disfrutar esta fruta de primavera de una manera un poquito más sofisticada, pero también saludable. No contiene gluten, está hecha con ingredientes simples y además, es muy versátil, ya que puedes substituir las fresas por otra fruta, probar con otros rellenos, o preparar tartaletas individuales.
Mise en place…
- 350 gramos de almendra molida
- 60 ml de aceite de coco ecológico
- 3 cucharadas soperas de jarabe de arce
- 1 clara de huevo
- 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
- 1 pizca de sal
- 3 cucharadas soperas de panela o azúcar de coco
- 2 cucharadas soperas de vinagre balsámico
- 1 kilo de fresas
1 Engrasa un molde de 22 cm.
2 Coloca la almendra molida en un bowl, añade el aceite de coco, el jarabe de arce, la clara de huevo ligeramente batida con una pizca de sal y mezcla bien todos los ingredientes.
3 Transfiere esta mezcla al molde que has engrasado, presionando la masa contra las paredes y el fondo del molde hasta que tengas una base uniforme para tu tarta. Pincha la superficie de la base varas veces con un tenedor.
4 Reserva en la nevera durante un mínimo de 30 minutos.
5 Precalienta el horno a 200 ºC.
6 Hornea la masa durante 30’. Pasado este tiempo, sácala del horno y deja que se enfríe mientras preparas las fresas.
7 Limpia las fresas, córtalas y mézclalas con la panela y el vinagre balsámico. Colócalas en una bandeja cubierta con papel de hornear.
8 Mételas en el horno durante 10 minutos.
9 Cuando estén listas puedes ponerlas directamente sobre la masa y servir la tarta enseguida o dejar que las fresas se enfríen primero. Lo importante es que montes la tarta justo antes de servirla para que la base no se reblandezca.
10 Puedes servirla acompañada de yogur griego, nata montada, chocolate, helado o añadir más fresas frescas. Disfrútala y cuídate.




